miércoles, 26 de febrero de 2014

Proyecto Lucio Fulci (V): I due della legione (1962)



Franco Franchi, Ciccio Ingrassia, Alighiero Noschese, Rosalba Neri, Aldo Giuffrè, Maria Teresa Vianello, Nino Terzo, Aldo Bufi Landi, Carlo Lombardi, Jo Garso, Gianni Rizzo, Rosario Borelli, Giovanni Grimaldi, Giovanni Crosio, Aldo Pini, Cesare Polacco y Lucio Fulci (n.a).         

                 
Dos patosos rufianes que se ganan la vida intentando engañar sin éxito a gente con los triles tienen que huir desesperadamente de Sicilia al verse sospechosos del asesinato de un importante mafioso. Acabarán formando parte de la Legión Extranjera, donde se les encomienda una importante misión, pues sus superiores los creen los asesinos del hampón.
Un título muy importante dentro de la filmografía de Lucio Fulci, ya que supone su encuentro con la pareja cómica formada por Franco Franchi y Ciccio Ingrassia, a la que dirigiría en doce ocasiones, una más que Giorgio Simonelli, el segundo realizador que  más veces ha contado con ellos.

Franco Franchi y Ciccio Ingrassia

Franchi e Ingrassia se convertirían en el dúo cómico más famoso de toda Italia, pero sus inicios en el mundo del espectáculo no pudieron ser más humildes: Ingrassia venía del mundo del vodevil, mientras que Franco Franchi incluso llegó a interpretar teatro por las calles. Cuando formaron pareja, apenas lograban ganar dinero para alimentarse. Su golpe de suerte sucedió cuando el músico y actor Domenico Modugno se fijó en su potencial durante un Festival de San Remo y los contrató. Su debut en la gran pantalla se produjo con Appuntamento a Ischia (Mario Mattoli, 1960), protagonizada por el propio Modugno, y en la que obtuvieron un papel secundario. Ya como protagonistas absolutos aparecieron en L’onorata società (1961), recomendados por Modugno a su amigo, el realizador Riccardo Pazzaglia. Fue una época de frenética actividad, en la que participaron en más de una decena de películas, incluida la prestigiosa Il giudizio universale (Vittorio de Sica, 1961).

No puedo asegurarlo, pero diría que es Lucio Fulci el que está con la pareja

Es entonces cuando llega a Lucio Fulci la historia de I due della legione, escrita por Antonio Leonviola. Según el mismo Fulci cuenta, su principal contribución fue intercambiar los caracteres de los protagonistas, pues, en un principio, el personaje de fuerte personalidad era el encarnado por Franchi, mientras que el cómico era el de Ingrassia. Fulci hizo que se modificara esto y Franchi pasó a ser el elemento bufo del dúo.
Resulta sorprendente, aunque no es una práctica extraña en el cine italiano de la época, que el guión venga firmado por ocho personas distintas, entre los que se incluyen los también realizadores Roberto Bianchi Montero, Bruno Corbucci, Giovanni Grimaldi (también actor en este filme), el propio Fulci y el mencionado Leonviola. Además, se les tiene que dar crédito a los propios Franchi e Ingrassia, que repiten gags ya utilizados en sus espectáculos teatrales.

Nino Terzo, Franchi e Ingrassia

La película está dividida en dos partes diferentes: la primera transcurre en Nápoles, donde nuestros desdichados protagonistas acaban arruinados y, además, deben desembarazarse del cadáver de un mafioso, que encuentran por casualidad. Desternillante es la escena en la que dudan entre huir o quedarse, con Franco haciendo y deshaciendo la maleta repetidamente. O aquella en la que roban una motocicleta sin saber ninguno de los dos cómo conducirla.

Franchi e Ingrassia

En la segunda mitad, nuestros protagonistas ya están dentro de la Legión Extranjera, después de pasar un test absolutamente demencial con Nino Terzo. Un equívoco los hace partícipes de una misión que consiste en averiguar si el jeque protagonizado por Alighiero Noschese es aliado o está jugando un doble juego. Para ello se ven en la obligación de travestirse, en una escena del todo grotesca, mientras el jeque intenta manosear al par de cómicos, que se tapan el rostro con un velo que poco puede ocultar. Con todo, esta segunda parte flojea un poco al verse más atada a un argumento aventurero que reduce las posibilidades cómicas de Franchi-Ingrassia.

Aldo Giuffrè y un debutante Alighiero Noschese

En una película en la que su acción transcurre en un campamento de la Legión Extranjera, pocas mujeres podemos ver. Aun así, en el reparto contamos con dos bellísimas actrices como son Maria Teresa Vianello (este mismo año rueda con Freda L’orribile segreto del dr. Hichcock) y Rosalba Neri, deslumbrante con un bikini de pedrería.

Aldo Bufi Landi y Rosalba Neri

Resumiendo, la primera película de Fulci con Franco Franchi y Ciccio Ingrassia, parodia de éxitos hollywoodienses como Beau Geste, contiene momentos muy divertidos, situaciones hilarantes y diálogos brillantes, pero su falta de ritmo se hace notoria en la mencionada segunda mitad. La pareja cómica se muestra fresca y ágil: Franchi es un dibujo animado ambulante, que moldea su cara como le viene en gana. La dirección de Fulci es vigorosa y no exenta de clasicismo. No nos encontramos ante un humor refinado, evidentemente. De hecho, la intelectualidad de la época no podía soportar el éxito que tenían los filmes protagonizados por la pareja y lo proclamaban a los cuatro vientos, mientras reían a escondidas sus ocurrencias. Pero la historia pone a cada uno en su sitio. Y estos cómicos fueron reclamados por genios como Fellini o Pasolini, no lo olvidemos.

 Nino Terzo, Franco Franchi y Maria Teresa Vianello


¿Sabías que…?

En un principio se pensó en Ugo Tognazzi y Raimondo Vianello para protagonizar esta película.


Fulci decía: “Mi película fue producida por la Titanus, que no quería poner su prestigiosa marca, porque (Goffredo) Lombardo se avergonzaba, en una cinta de Franco y Ciccio. Fue por esto por lo que salí con las siglas de Ultra Films. Pero después de las taquillas estratosféricas las cosas cambiaron y la Titanus firmó el filme con las palabras: “Estamos orgullosos de presentar…””.

Rosalba neri

jueves, 26 de septiembre de 2013

Proyecto Lucio Fulci (IV): La rubia tuvo la culpa (1962)

¿Qué mejor que una morena para publicitar este título?

Título original: Colpo gobbo all'italiana.

Mario Carotenuto, Andrea Checchi, Hélène Chanel, Gina Rovere, Gabriele Antonini, Aroldo Tieri, Ombretta Colli, Mario De Simone, Nino Terzo, Marisa Merlini, Gino Bramieri, Burt Nelson, Silla Bettini, Luigi Bonos, Giangaetano Gabella,  Giulio Calì, Vittorio Daverio, Peppino De Martino, Ignazio Dolce, Ugo Fangareggi, Jole Fierro, Giacomo Furia, Antonio Gerini, Zoe Incrocci, Henry Martial, Lionello Morandi, Nino Nini, Mario Passante, Gianni Perelli, Carlo Pisacane, Mimmo Poli, Arturo Valentin y Alfredo Venturi.


El cuarto largometraje de Lucio Fulci supone una ruptura con sus musicarelli anteriores para regresar a la comedia de su primera obra. El éxito de la fabulosa Rufufú (Mario Monicelli, 1958) dio lugar a un aluvión de cintas cuya trama giraba alrededor de atracos más o menos perfectos. Esta película se encuadra dentro de ese conjunto, pero con una novedad bastante destacable: se invierten los términos habituales en este tipo de argumentos, con lo que tenemos como protagonistas a unos ladronzuelos de poca monta que, en vez de desvalijar el banco, lo que pretenden es recuperar el dinero robado y reintegrarlo en la caja fuerte. La explicación a esta rocambolesca peripecia es que se trata de una cuestión de honor.

 
       Andrea Checchi y Hélène Chanel

Basada en una idea del propio Mario Carotenuto, podemos decir que estamos ante una de las mejores comedias de Fulci. Y, curiosamente, es su primera realización en la que no interviene en la escritura del guión. El libreto fue escrito por los especialistas Bruno Corbucci y Giovanni Grimaldi, junto con el oscuro Beppo Costa.


     Mario Carotenuto, Mario de Simone y Andrea Checchi

Como hemos descrito anteriormente, se trata de una historia bastante demencial, poblada por unos personajes que enseguida se ganan el cariño del público: el vigilante nocturno interpretado por Andrea Checchi, que solicita la intervención de unos rateros para que le ayuden a descubrir a los causantes del robo; los mismos rateros, gente desgraciada con infinitos problemas en sus respectivos hogares; el gran Mario Carotenuto, antiguo ladrón de guante blanco reconvertido en comerciante de electrodomésticos. Todos ellos, circundados de unos fabulosos personajes secundarios en la trama pero muy bien trazados. Una labor magnífica la de todos y cada uno de los miembros del reparto.

     Mario Passante y Gabriele Antonini

Puede que en algún momento el ritmo de la película no siga la homogeneidad deseada, pero la historia abunda en momentos especialmente divertidos. Como ejemplo, podemos citar el protagonizado por Vittorio Daverio, que, según el plan ideado por Carotenuto, ha de conseguir entrar en la cárcel. Para ello, decide robar un tanto chapuceramente unas cuantas carteras. Pero, para su sorpresa, todos sus intentos tienen éxito y, finalmente, decide entregarse personalmente en comisaría. Otra secuencia a recordar es la que protagoniza de nuevo Carotenuto en la que efectúa un agresivo interrogatorio a un desconcertado Gino Bramieri, que no sabe de qué le están hablando.

     Silla Bettini y el inconfundible Ugo Fangareggi

En su tiempo, las críticas fueron bastante discretas, cuando no directamente adversas. N.M. Lugaro decía en Famiglia Cristiana (noviembre de 1962) que la dirección necesitaba de una supervisión, que no tenía ritmo y los lugares comunes abundaban. La primera afirmación nos causa extrañeza, pues bien se puede decir que estamos ante la más canónica realización del director romano. Elegante, sin estridencias, con una cámara que no quiere convertirse en protagonista y un excelente uso de la profundidad de campo, como demuestra en los exquisitos planos de la llegada de Nino Terzo a su morada.

     Gino Bramieri, Nino Terzo y Mario Carotenuto 

El retrato de los ambientes populares romanos también está muy logrado: desde las típicas vías frecuentadas por prostitutas hasta la fortuita excursión de Andrea Checchi al barrio del Eur, donde no entiende a nadie.

     Andrea Checchi perdido en el Eur

Ya se perciben en esta obra de Fulci ciertas pinceladas de erotismo, sobre todo a cargo de la coqueta Gina Rovere, que interpreta a la esposa de Carotenuto y que siempre lleva un escote más espacioso de lo que su marido desea, sobre todo si tiene visitas en casa. También tenemos a una guapísima Ombretta Colli, que promete satisfacer cualquier deseo de su prometido si este le dice qué guarda en su maleta. O a la francesa Hélène Chanel, la rubia del título español, que, sin embargo, no cuenta con muchos minutos en la pantalla.

     Gabriele Antonini, Nino Terzo, Mario Carotenuto y Aroldo Tieri

Para la banda sonora, tenemos de nuevo al gran Piero Umiliani, con unas cuantas cancioncillas a cargo de Gianni Meccia.


Los resultados en taquilla, sin embargo, no fueron los esperados. En España se estrenó con tres años de retraso y diez minutos menos. Un corte, sin duda, provocado por estos momentos de candoroso erotismo antes mencionados.



¿Sabías que…?


La actriz Ombretta Colli se dedica actualmente a la política y ha sido miembro del Senado italiano.


    Ombretta Colli


     ¿No recuerda este plano a la Catriona MacColl encerrada en el ataúd en Miedo en la ciudad de los muertos vivientes (1980)?

lunes, 23 de septiembre de 2013

Proyecto Lucio Fulci (III): Urlatori alla sbarra (1960)


Con Adriano Celentano, Mina, Joe Sentieri, Elke Sommer, Chet Baker, Giacomo Furia, Giuliano Mancini, Turi Pandolfini, Mario Carotenuto, Nico Pepe, Jocelyn Lane, Elisabetta Velinska, Christiane Martel, Benedetta Rutili, Marilù Tolo, Martita De Balle, Lucia Modugno, Carlotta Barilli, Maggiora Vergani, Corrado Lojacono, Brunetta, Umberto Bindi, Gianni Meccia, Lino Banfi, Peppino Di Capri, Renato Mambor, Mimo Billi, Salvatore Fazio, Gianni Minervini, Carlo Alighiero, Bruno Martino, Enzo Garinei, Sandro Giovannini, Gorni Kramer, Mario Landi, I Brutos y la Modern Jazz Gang.


Un grupo de jóvenes rockeros intenta convencer al director de una cadena televisiva (la RAI, nada menos) para que les deje actuar en un importante programa de variedades. Este se muestra muy reticente ante la nueva música, pero finalmente cede ante la presión que ejerce sobre él su hija. El insospechado éxito de los nuevos cantantes le hace cambiar su opinión hacia ellos.

      Chet Baker

Después de I ragazzi del juke-box, Lucio Fulci vuelve a insistir en el musicarello con este nuevo muestrario de las variopintas habilidades de los muchos artistas que aquí hacen aparición. Para ello, vuelve a contar con uno de los principales artífices del (sub)género, el guionista Piero Vivarelli, del que probablemente salió la idea de las fricciones generacionales, que pueden interpretarse desde un punto de vista político, aunque, finalmente, la conclusión sea tranquilizadora para el viejo sistema.

     Elke Sommer y Joe Sentieri

Si en la anterior película de Fulci, la trama era anecdótica, en esta es prácticamente inexistente y se reduce a los muchísimos números musicales y a unas cuantas anécdotas cómicas intercalándolos de manera más o menos eficaz.

     Benedetta Rutili y Mario Carotenuto

Muchos de los artistas que trabajaron en I ragazzi vuelven a hacerlo aquí, como es el caso de Mario Carotenuto, Giacomo Furia o la sueca Elke Sommer. También repite un desbocado Adriano Celentano, que se mueve espasmódicamente durante todo el film y consigue poner de los nervios al espectador. Sin embargo, tanto para él como para Mina, esta película sirvió de trampolín de lanzamiento para sus respectivas carreras, plagadas de éxitos.

     Brunetta y Elke Sommer

Pero sin duda, uno de los mayores alicientes que ofrece esta muy discreta obra primeriza de Fulci es la presencia mágica del músico norteamericano Chet Baker. Fulci lo contrató porque, según él, Baker no tenía dinero ni para vivir. El realizador romano presentó al trompetista  a varios dueños de clubes musicales con el fin de que lo contrataran, pero casi ninguno lo conocía, pues eran bastante mayores y no estaban al día de la música del momento. Uno de ellos lo contrató con la promesa de que traería al club a Gerry Mulligan. Evidentemente, la promesa no se cumplió nunca y Baker fue despedido.

     Adriano Celentano

Mucho trabajo le costó a Fulci mantener en condiciones a un drogadicto Chet Baker, que, a falta de heroína, había encontrado un sustituto en el Palfium 875, también conocido como Jetrium, del que también se había hecho adicto. Con todo, sus apariciones en la película son maravillosas. En una de ellas aparece acostado en una bañera con su inseparable trompeta, y en otra, magnífica,  canta la melancólica Arrivederci sentado junto a una guapa morena debajo de un árbol.


En definitiva, una película de muy relativo interés, más sociológico que cinematográfico o musical. Una película mucho más deslavazada que I ragazzi del juke-box, pero cuya incoherencia interna poco tiene que ver con un intento de experimentar, sino, desgraciadamente, a una carencia de argumentario estético. Solo hace falta observar la aparición de I Brutos, en un número que no solo no tiene nada que ver con lo que se ha visto y con lo que se verá, sino que rompe bruscamente el ritmo de la película y revela su identidad de parche, de algo añadido que no se sabía bien cuándo poner.

     I Brutos 

Cabe destacar que Lucio Fulci no volvería a rodar otro musical –si exceptuamos Uno strano tipo (1963), que no puede considerarse en pureza un musical-, por lo que tanto este como su anterior largometraje pueden catalogarse como rarae aves dentro de una amplia filmografía que a partir de este momento se decantaría abiertamente por la comedia.



¿Sabías que…?


En Versilia, unos tipos le partieron el labio a Baker y le volaron los dos incisivos. Esto es apreciable en la película.

Chet Baker llamaba maestro a Piero Umiliani, encargado de la banda sonora.

Supuso el debut en la pantalla grande del cómico Lino Banfi.
























lunes, 13 de mayo de 2013

La frontera del miedo (Pedro Lazaga, 1958)



Con Rafael Alonso, Ana Carvajal, Ramón Cazorla,     Fernando Cebrián, Jesús Colomer, Marisa de Leza, Juan Escardo, Marilín Estrada, Arturo Fernández, Miguel Fleta,         Analía Gadé, Miguel Ángel Gil, Fernando Guillén,        Mercedes Monterrey,       Antonio Ozores, Luis Peña, Elvira Quintillá, Raymon River, José María Rodero,         Ricardo Rodrigo, Rubén Rojo, Santos Romero, Pepe Rubio, Ramón Vaccaro y María Jesús Valero.



Es el día de nochebuena. Mercedes y Pablo piensan pasar la noche juntos con la madre de él, a la que piensa presentar a la que ya es su prometida. La jornada discurre con normalidad hasta que Mercedes llega a casa y se encuentra con Ramón, un antiguo amor, que le pide ayuda para embarcarse en un vuelo, ya que acaba de matar a un hombre.

Analía Gadé y Rubén Rojo

El guión de José Luis Dibildos, también productor, contiene inesperados giros en la trama, que acaba con el avión estrellado y un alto número de víctimas mortales. Además de esta tragedia, el libreto contiene su historia de amor y celos, su relato policíaco con el asesino evadido, un estudio de personajes a lo Gran Hotel e incluso unas inesperadas pinceladas cómicas a cargo de los personajes interpretados por Marisa de Leza (una frívola actriz de coproducciones con seudónimo afrancesado y pocas luces), Rafael Alonso (su representante) y Antonio Ozores (un campeón de ajedrez griego que habla un macarrónico italiano –sic-). Como se puede observar, contiene de todo. Y quizás ese sea su mayor desacierto, pues no logra amalgamar tantos elementos, muchos de ellos antagónicos.

Analía Gadé y Luis Peña

En su momento, la película fue recibida con cierta frialdad por parte de la crítica. El escritor y periodista Miguel Pérez Ferrero escribió una poco amable crónica para ABC en la que recriminaba al filme su poca inventiva y su artificiosidad.

Ciertamente, el cine policíaco español vivía un auge durante esos años y la cinta de Lazaga, aunque trataba el tema tangencialmente, poco añadía de interés a un género que contaba con muestras bastante más interesantes.

Antonio Ozores, Marisa de Leza y Rafael Alonso

En cuanto a la segunda invectiva del crítico, hay que darle toda la razón: muchas escenas se notan forzadas y de muy poca credibilidad. Un ejemplo de ello lo encontramos cuando el personaje interpretado por Analía Gadé es herida de un balazo y es auxiliada por un médico que tiene el brazo inutilizado que, además, instruye a su novio sobre la posibilidad de celebrar un matrimonio “in articulo mortis”. Totalmente ridículo.

Marisa de Leza, Rubén Rojo, Analía Gadé, Elvira Quintillá y José María Rodero

En cambio, no se puede estar de acuerdo con Pérez Ferrero cuando afirma que la labor de reparto es deficiente; si algo da empuje a la trama es el trabajo de los actores, encabezados por el trío formado por una guapísima Analía Gadé y los convenientemente duros Rubén Rojo y Luis Peña. Tampoco hay que olvidar el buen quehacer de grandes como Elvira Quintillá y José María Rodero.

La dirección de Pedro Lazaga resulta dinámica, con la habitual corrección del realizador de Valls, que en algunos momentos brilla a gran altura y nos hace olvidar lo insensato de muchas situaciones.
                       


¿Sabías que…?

Fernando Guillén no recordaba en absoluto haber participado en esta película.


viernes, 24 de febrero de 2012

Es solo un sueño. Onirismos (VI)

La più bella serata della mia vita (Ettore Scola, 1972).

En esta tan interesante como poco conocida película del gran Ettore Scola, Alberto Sordi es huésped en un castillo en el que un grupo de magistrados retirados recrean juicios históricos famosos. Nuestro infeliz se presta al juego y participa en el papel de acusado. Entre una opípara cena y gran cantidad de botellas de vino, el fiscal (el soberbio Michel Simon) le va sacando trapos sucios hasta el punto que finalmente lo acusa del asesinato de su jefe.

Esta escena tiene lugar después de la cena, tras conocer la sentencia. El pobre Albertone se monta en la moto de su ángel de la muerte (una impresionante Janet Agren), para acabar en el patíbulo.

martes, 17 de enero de 2012

Annie Belle: Retrato de una nínfula (III)



Continuamos repasando la trayectoria de nuestra adorada Annie Belle, en esta, la penúltima entrega. “Switch” (1978) es un filme fantasma. Su rodaje fue interrumpido por el fallecimiento de su director, Giuseppe Colizzi. Este realizador fue el descubridor de la pareja humorística formada por Bud Spencer y Terence Hill, y entre su corta filmografía encontramos títulos como “Tú perdonas... yo no” (1968), “Los cuatro truhanes” (1968) o “La colina de las botas” (1969). En los años setenta dirige un canal privado de televisión en Roma llamado SPQR. Sus experiencias en esta nueva faceta las intenta plasmar en pantalla con la que será su última película, esta “Switch”. A Annie le hacía mucha ilusión trabajar con este realizador.

Pese a su muerte, la película logra estrenarse fugazmente y prácticamente nadie se entera de su existencia, por lo que se guarda en una caja, cae en el olvido y se convierte en un “cult” buscadísimo. Hace unos pocos años se pudo ver en Roma en el marco de un festival.


La película, que también es conocida como “Pandemonio”, es una comedia en la que unos jovenes que poseen una televisión privada viven mil enredos, incluído un secuestro. Annie Belle es la principal protagonista femenina. La carrera de la actriz parece que toma un nuevo rumbo.



En 1980 rueda “Una noche en coche cama”, cacofónico título español del más sencillo “La compagna di viaggio”. El director es Ferdinando Baldi, fallecido hace unos pocos años. Se trata de una película al servicio del erotismo de Anna Maria Rizzoli, starlette habitual de la comedieta sexy de finales de los setenta y principios de los ochenta, que era conocida como “el seno más bonito de Italia”.

Annie con una gafas imposibles

Un barón (Gastone Moschin) ha organizado un robo en un tren. Mientras va preparando el golpe junto a su ayudante (la Rizzoli), se nos van mostrando las peripecias del mozo (Raf Luca) entre las diferentes estancias del coche-cama, tal como años más tarde haría Tim Roth en “Four rooms” (1995). Nuestra Annie es la secretaria de un político (Giorgio Bracardi) tan impetuoso como patético.


El reparto femenino de esta cinta es de los que producen vértigo: además de la Rizzoli y nuestra Annie, también está la deliciosa (y llorada) Marisa Mell, ya con cuarenta años encima pero tan bella como siempre; la rotunda Serena Grandi, que interpreta a una joven recién casada y un poco reticente a acostarse con su flamante marido; y las futuras divas del porno italiano, Marina Frajese y Moana Pozzi.


Por el contrario, los protagonistas masculinos flojean bastante. Está el veterano Gastone Moschin, que había participado en “El Padrino” de Coppola y que ya coincidió con Annie en “Mogliamante”. Encontramos los acentuados rasgos de un Raf Luca demasiado gesticulante, y al pelón de Pino Ferrara. En fin, un reparto varonil poco atractivo de cara a la galería, al contrario de sus compañeras féminas. Unas actrices a las que no les cuesta demasiado enseñar sus pechos, sobre todo la Rizzoli, que por algo es cabeza de cartel. Extrañamente, Annie Belle está más recatada que nunca y apenas deja entrever su cuerpo desnudo en un escorzo y apretada al fornido cuerpo de Massimo Pitarello, un cachas de gimnasio que probaría fortuna en el subgénero de bárbaros y brujería que produjo el cine italiano tras el éxito de “Conan el bárbaro”.

En cualquier caso, “Una noche en el coche cama” es una mala comedia más preocupada en mostrar los cuerpos de sus actrices que en crear una trama más o menos coherente.

Ese mismo año se produce el primer reencuentro con Al Cliver en la invisible “Molto di più”, única película del misterioso Mario Lenzi, pintor amigo de Cliver, que ya había actuado con Annie en un par de ocasiones.

Una cinta que prácticamente nadie ha visto, y quien lo ha hecho deja constancia de lo mala que es. Al parecer intenta ser un retrato de la intelectualidad en la Roma de los años setenta, rodada de una manera semidocumental. Así, vemos como los actores cocinan, se duchan y ejecutan otras nimiedades, casi sin diálogos. Apasionante. Si alguien tiene información sobre esta película, bienvenida será.


Y después de esta rareza, se estrena la que es una de sus películas más famosas, la tremenda “Trampa para un violador”, dirigida por el carnicero de Ruggero Deodato (“Holocausto caníbal”).



Película evidentemente influenciada por “La última casa a la izquierda”, opera prima de Wes Craven. De hecho, cuenta con su mismo actor principal, el recientemente fallecido David Hess. Según declaraciones de la propia actriz, Hess se comportaba como un divo durante el rodaje. Con quien sí que congenió fue con Giovanni Lombardo Radice, polifacético actor de gran cultura.

Con David Hess

El argumento gira en torno a las tropelías que este y su acompañante (un Giovanni Lombardo Radice absolutamente enloquecido) cometen en un lujoso chalet en el que se cuelan. Los habitantes del chalet son ultrajados con mil y una perrerías. Unos inquilinos, por cierto, de muy buen ver: al pipiolo de Christian Borromeo –ese mismo año rodaba “Ténebre” a las órdenes de Dario Argento- le acompañan féminas de la categoría de Lorraine de Selle, la inédita Marie-Claude Joseph, y por supuesto, nuestra Annie Belle.

Con David Hess en la ducha

En una de sus escenas más celebres, Annie y David Hess mantienen relaciones sexuales en la ducha. La actriz parece una frágil muñequita en manos de tamaño gigante. En España, la película lució una flamante “S”, mientras que en el Reino Unido entró de lleno en la lista de las controvertidas “video nasties”.



Rodada en 1978, pero estrenada dos años más tarde, “Trampa para un violador” es una de esas películas de las que te sientes culpable de que te guste. Al menos en mi caso. Y te sientes culpable porque lo que estás viendo es una colección de humillaciones que va en aumento y desemboca en una previsible explosión de violencia seguida de una venganza liberadora a la manera de Charles Bronson, tan esperada como agradecida. En fin, una película que despierta los instintos más bajos del espectador, que ante tanta perversidad únicamente desea la muerte de Hess y su compinche. Una muerte lo más dolorosa posible. Planteamiento sencillo pero eficaz. Mea culpa.

Con Marie-Claude Joseph

Su siguiente película también será de terror. En "Absurd" es dirigida por Joe D'Amato, que pretende hacer una especie de continuación espiritual de su éxito "Gomia, terror en el mar Egeo". Lo único que tienen en común ambas películas son la cantidad de sangre y violencia que poseen ambas y el personaje protagonizado por George Eastman. Annie es una enfermera que cuida de unos hermanos (Katya y Kasimir Berger, hijos de William Berger) en una lujosa mansión mientras sus padres están en una fiesta. De repente se ven acechados por un loco homicida (Eastman, claro) que no duda en asesinar a nuestra Annie -que luce de nuevo pelo rubio- de una manera horrible: le coloca la cabeza en un horno y lo enciende. Una muerte lenta y dolorosa. Sanguinaria, como toda la película, toda una muestra de brutalidades con muy poco sentido común. Aunque Annie recuerda como divertida la experiencia de trabajar con Joe D’Amato, uno de los realizadores con los que más a gusto se sintió durante su carrera. También recuerda las largas horas de maquillaje que tuvo que soportar para rodar la escena de su muerte.





Durante esta época, la actriz estaba sentimentalmente unida al productor Diego Spataro, con el que mantuvo una relación de tres años. Lo abandonó el día de final de año.

Asesinada por George Eastman en el horno



Después de enfrentarse a la bestia parda de George Eastman, le tocó encararse con otro monstruo más terrible si cabe, el terrorífico cantante siciliano Carmelo Zappulla. Fue en "Pronto... Lucia", dirigida por Ciro Ippolito. Con Ippolito ya había trabajado en el set de “Las noches pecaminosas de una menor”. El encuentro entre el ahora realizador (su primer filme en este sentido fue la terrorífica “Alien 2”, en la que sustituyó al inicialmente previsto Biaggio Proietti) y la actriz fue puramente casual. Ella iba andando por las calles de Roma cuando oyó el claxon de un coche. Resultó ser Ippolito, que por entonces estaba rodando su segunda película. Annie Belle acabó protagonizándola. En ella, Zappulla es Tonino, joven napolitano que se quiere casar con su novia de toda la vida, Lucia, interpretada por la actriz. Hay una crisis económica por todo el país, que queda reflejada en varias imágenes de huelgas de trabajadores, razón por la cual Tonino se ve obligado a emigrar a Austria para trabajar de minero. Allí conoce a Helga (Clelia Rondinella), que, como todos los austríacos, habla un italiano perfecto, y tienen un lío amoroso. Un posterior accidente en la mina provoca que Tonino pierda la memoria y entonces Helga dice ser su mujer. Todo un melodrama, más cercano a las fotonovelas que a Douglas Sirk, con Zappulla lanzando gorgoritos a la mínima que puede y una Annie Belle más recatada que nunca, con una cinta rosa en la cabeza, pero muy guapa.




La película es bastante insoportable, pero es supone un incremento de moral para Annie, que estaba deseosa de cambiar su registro dramático. Además, su éxito en taquilla provoca que la actriz sea contratada para más películas napolitanas de ese corte.

Con Carmelo Zappulla

Ciro Ippolito se convertiría en el nuevo compañero sentimental de la actriz, a la que volvería a dirigir y producir en alguna ocasión más.



En este mismo año de 1982, el veterano realizador Christian-Jaque dirige la miniserie de siete capítulos “La nouvelle malle des Indes”. Una historia de aventuras ambientada en el siglo XIX y para la que cuenta con Annie Belle para una breve aparición. Es en el capítulo tercero, y la actriz luce unos bonitos tirabuzones.


P.S.: En IMDB aparece como parte de la filmografía de Annie Belle la película americana "Liar's moon" (David Fisher, 1982). Podemos confirmar que la actriz nunca participó en dicha película. Como se puede apreciar en la fotografía de abajo, la enfermera está interpretada por otra mujer, no por nuestra parisina.