jueves, 25 de octubre de 2007

EL ASESINO ESTÁ AL TELÉFONO (ALBERTO DE MARTINO, 1972)


La visión del asesino de su amante en un aeropuerto deja a Eleonor amnésica. No recuerda absolutamente nada de los últimos cinco años, los que han pasado desde el asesinato de aquel. Ni siquiera recuerda que está casada. Y para colmo, el criminal, interpretado por un hierático y poco amigo de los diálogos Telly Savalas, decide eliminarla.


Alberto de Martino es un veterano realizador que ha hecho de todo. Durante los años cincuenta fue ayudante de directores como Giorgio Simonelli y Luigi Filippo d’Amico. Debutó en la dirección en 1962 con “El gladiador invencible”. Durante esos años dirigió numerosos filmes pertenecientes al floreciente western (“El Sheriff terrible”, El Séptimo de Caballería”, “Sangre sobre Texas”) así como al ya decadente peplum (“El valle de los hombres de piedra”, “El triunfo de Hércules”). De Martino siempre se adaptó a la moda del momento, por lo que durante la segunda mitad de los sesenta se dedicó a los pseudo-Bond. Incluso contó con Neil, el hermano de Sean Connery para rodar “Todos los hermanos eran agentes”, cuyo título original fue “O.K. Connery”.


En cuanto al género fantástico, Alberto de Martino, lo tocó por primera vez en “Horror” (1963), una de las primeras cintas españolas de terror, aunque fuera en régimen de coproducción. Tras el éxito de “El exorcista”, rodó “El anticristo” (1974), una muy estimable película con una estupenda Carla Gravina. En 1977, y siguiendo la estela de “La profecía”, dirigió “Holocausto 2000”, protagonizada por Kirk Douglas y que personalmente considero un largometraje muy digno (sí, soy muy raro). Después de esta, rodaría “El hombre-puma” (1980), un ridículo subproducto nacido del éxito de “Supermán”; “Blood link” (1982) y “Miami golem” (1985), coproducidas con EE.UU y rodadas en inglés, para finalizar su carrera con “7, Hyden Park: La casa maledetta” (1985). En fin, estamos ante un artesano digno y solvente que cuenta con varias películas interesantes a lo largo de su extensa carrera. También con bodrios.


Para “El asesino está al teléfono” tomó elementos del giallo, que por entonces estaba causando furor gracias a las películas de Dario Argento, aunque el resultado está muy lejos de ser satisfactorio.


El mayor problema es que el argumento, en el que participaron cuatro guionistas, da como mucho para un mediometraje y la dirección ralentiza de manera desesperante la acción. El resultado es una película que fluye muy lentamente, que aburre bastante y que únicamente se anima durante los últimos veinte minutos, en la consabida escena de persecución entre el cazador y su presa que, lógicamente acaba con el triunfo de la protagonista. De hecho, y como bien apunta Carlos Aguilar en su imprescindible “Guía del vídeo-cine”, la escena de la muerte final de Telly Savalas, seccionado en dos partes por un telón metálico, es uno de los mejores momentos del filme.


El reparto cumple con funcionalidad. Anne Heywood da vida a la protagonista con bastante convicción y cabe destacar la belleza de Rossella Falk y Willeke Van Ammelroy, fría y madura la una y juvenil y garbosa la segunda.


Como director de fotografía encontramos a Joe D’Amato y la excelente música es de Stelvio Cipriani, aunque abuse demasiado de su logrado leitmotiv.


Calificación: 4 sobre 10.

Una ensoñación de Anne Heywood en el hospital que comienza de manera muy melosa y acaba sorprendentemente.




¿Sabías que…?


Willeke Van Ammelroy consiguió uno de sus mayores éxitos personales en 1995 interpretando a la protagonista de la ganadora del Oscar “Antonia” (Marleen Gorris).


Anne Heywood fue Miss Gran Bretaña en 1949.

miércoles, 17 de octubre de 2007

LA MUERTE RONDA A MÓNICA (RAMÓN FERNÁNDEZ, 1976)



Con Nadiuska, Arturo Fernández, Jean Sorel, Karin Schubert, Damián Velasco, Isabel Luque, Yolanda Ramos, Yelena Samarina, Luis Barboo, Eduardo Bea, Antonio Canal, Yenni Llada, Santiago Ontañón, Rafael Albaicín, Margarita Minguillón, Sandra Alberti, Juan Santamaría y Bárbara Rey.

El matrimonio entre Mónica (Nadiuska) y Federico (Jean Sorel) no pasa por buenos momentos. Ella se ha enterado a través de su amiga Elena (Karin Schubert) de la existencia de una amante, Eva (Bárbara Rey, como no). Pero lo que no sabe es que entre Elena y Eva existe un contubernio para hacerse con Eurozonas, la empresa propiedad de su marido y su socio (un Arturo Fernández que parece no enterarse de que está protagonizando un thriller).

Para acabar de complicar el asunto, hace su aparición Diego, un antiguo socio de Federico que ha pasado en chirona los últimos años por culpa de este y que pretende también hacerse con su patrimonio.

Lo cierto es que el argumento, obra de Juan José Alonso Millán, un autor tampoco acostumbrado al género, no resulta demasiado atractivo, pero es que si a ello le sumamos que la realización cae en manos de Ramón Fernández, vamos dados.

La carrera de este director, fallecido hace poco más de un año, ha transcurrido en su casi totalidad en el campo de la comedia más populachera. Su mayor éxito le vino con "No desearás al vecino del quinto" (1970) y ha dirigido también películas del calado de "Cateto a babor" (1970), "Matrimonio al desnudo" (1974), "Gay club" (1980), "Las aventuras de Enrique y Ana" (1981) y "El donante" (1985).Unas joyitas, vaya. De las pocas veces que se ha apartado de la comedieta celtibérica, personalmente pienso que la única vez en que estuvo certero fue en "Rueda de sospechosos" (1964).

A "La muerte ronda a Mónica" la podríamos encuadrar como un thriller con vagas influencias del ya agonizante giallo, con un argumento debidamente intrincado pero que no ofrece ninguna sorpresa. Se trata, una vez más, de la típica trama de "luz de gas" en la que alguien intenta enloquecer a la pobre Nadiuska, todo ello aderezado con los desnudos más gratuítos que uno pueda tirarse en cara. Karin Schubert y Bárbara Rey protagonizan un bonito número lésbico. Únicamente Isabel Luque y Yelena Samarina (menos mal) conservan la ropa puesta durante la totalidad del metraje. Y mientras, Arturo Fernández sigue creyendo que está rodando "El señorito y las seductoras". Perdón por el énfasis, pero es que su actuación es alucinante: mientras la Nadiuska está a punto de llorar todo el rato y Jean Sorel pone cara de pocos amigos, Fernández está de un cachondeo contínuo, igual que si se encontrara en una "landada".

En fin, una historia muy endeble para una película sin estilo, amorfa y de muy escaso interés, con una buena banda sonora de Adolfo Waitzman y una fotografía bastante discreta de Hans Burman, lejos aún de sus futuros éxitos personales.

Calificación: 2,5 sobre 10.


¿Sabías que...?

Fue la última película española de Jean Sorel.

Una década más tarde del rodaje de esta película, Karin Schubert, con los cuarenta ya cumplidos, comenzaría a rodar películas porno.



Una de las escenas de mayor suspense.

jueves, 11 de octubre de 2007

LA MUERTE CAMINA CON TACÓN ALTO: NECROLÓGICAS SEPTIEMBRE 2007

Un exceso de trabajo y una leve enfermedad han mantenido al Dr. Hichcock momentáneamente fuera de la red. Espero tener tiempo de ponerme al día, pues a buen seguro que tengo muchas cosas que leer.

Os dejo con esas socorridas necrológicas que tanto gustan al doctor.

6 de septiembre.

Luciano Pavarotti: El famoso tenor de Módena también hizo sus pinitos en el mundo del cine, siempre en papeles operísticos. Su aportación más reseñable fue en la espantosa “Sí, Giorgio” (Franklin J. Schaffner, 1982).





Percy Rodrigues: Aunque parezca mentira, que el papel de un neurocirujano en la serie “Peyton Place” le fuese ofrecido a este actor, causó una gran polvareda, como atestigua este titular de “The Times”: “Papel de médico para actor negro”. Entre las muchas series de televisión en las que intervino, destacan “Star Trek”, “Misión imposible”, “Sandford” o “Benson”. Dueño de una voz muy particular, que aprovechó como narrador en películas como “Galaxina” (William Sachs, 1980), “Heavy Metal” (Gerald Potterson, 1981) y “Bendición mortal” (Wes Craven, 1981), entre otras muchas.


10 de septiembre.

Jane Wyman: Actriz ganadora del Oscar a la mejor actriz por su papel en “Belinda” (Jean Negulesco, 1948). Fue candidata al mismo premio en otras tres ocasiones: “El despertar” (Clarence Brown, 1947), “No estoy sola” (Curtis Bernhardt, 1951) y “Obsesión” (Douglas Sirk, 1954). Supo madurar estupendamente, como demuestra el éxito que obtuvo –Globo de Oro incluido- con la serie “Falcon Crest”.




13 de septiembre.

Joachim Hansen: Este actor alemán estudió con Max Reinhardt antes de hacerse bastante popular en su país gracias a películas bélicas como “La estrella de África” (Alfred Weidenmann, 1957) o “Deserción” (Wolfgang Staudte, 1959). En los años sesenta participó en gran número de esas coproducciones europeas que tanto nos gustan, como “Órbita mortal” (Primo Zeglio, 1967), “Siete contra la muerte” (Edgar G. Ulmer, 1964) o “Ninfomanía” (Hans Schott-Schöbinger, 1968). En las siguientes décadas su presencia se limitaría al ámbito de la televisión.



14 de septiembre.

Emilio Ruiz del Río: Veterano especialista de efectos especiales, ganador de tres Goyas por “Acción mutante” (Álex de la Iglesia, 1993), “Nadie conoce a nadie” (Mateo Gil, 1999) y “El laberinto del fauno” (Guillermo del Toro, 2006), que supondría su último trabajo. Trabajó también a las órdenes de Alberto de Martino, Lucio Fulci, Juan Piquer Simón y John Milius, entre otros. Una gran pérdida para el cine español.




21 de septiembre.

Jürgen Roland: A este realizador germano le debemos títulos como “El círculo rojo” (1960), “El arquero verde” (1961), “Atraco sangriento” (1965) y “Los ángeles de oro” (1973). Autor de un cine popular muy del gusto del público de entonces.






22 de septiembre.

Marcel Marceau: El mimo por excelencia. Ganador de un Emmy en 1956. No se prodigó demasiado en cine, aunque tuvo significativas apariciones en “Barbarella” (Roger Vadim, 1968), “Shanks” (William Castle, 1974), en la que era el principal protagonista, o en “La última locura” (Mel Brooks, 1976), en la que era el único personaje que hablaba en toda la película. También participó en “Paganini” (1989), la única realización de Klaus Kinski.


28 de septiembre.

Charles B. Griffith: Guionista y director vinculado a la factoría de Roger Corman, para quien escribió los libretos de “Attack of the crab monsters” (1957), “A bucket of blood” (1959), “The little shop of horrors” (1960) y “The wild angels” (1966), entre otros muchos. Entre sus realizaciones encontramos series-B tirando a Z como “Dr. Heckyl y Mr. Hype” (1980) o “Wizards of the lost kingdom II” (1989). En la foto, a la derecha de Corman. Aquí podeis encontrar una muy interesante entrevista.


29 de septiembre.

Lois Maxwell: La inolvidable Moneypenny de la serie Bond, papel que interpretó desde la primera película de la saga hasta “Panorama para matar” (John Glen, 1985). Pero su carrera no se redujo a este personaje. Ya en 1948 ganó un Globo de Oro por “That Hagen girl” (Peter Godfrey). También intervino en cintas como “Cerco de odio” (Rudolph Maté, 1948), “Carta delatora” (Henry Cass, 1956) y “Lolita” (Stanley Kubrick, 1962).




También han fallecido Marcia Mae Jones, Janis Martin, Michael Evans, Loretta King, Joe Zawinul y Nikos Nikolaidis.


viernes, 28 de septiembre de 2007

SOLO ES UN SUEÑO: ONIRISMOS (I)

Musik i mörker (Ingmar Bergman).

Estrenamos esta sección con el objeto de ofrecer diferentes escenas oníricas de películas de cualquier género. Porque eso es lo que tienen este tipo de secuencias: que caben en cualquier género.
Una escena onírica supone un salto al vacío, una transgresión en muchos casos. Para un realizador que está dirigiendo, pongamos por ejemplo, un drama muy académico, supone una válvula de escape, un desencorsetamiento con el resto del metraje. Aquí vale todo, no existen reglas y, por supuesto, el autor da lo máximo de sí, se esfuerza especialmente en este tipo de secuencias.
Comenzaremos con el maestro Ingmar Bergman, recientemente fallecido, y con una de sus primeras y desconocidas películas, pues no hay que olvidar que su primer éxito a nivel internacional le vino cinco años más tarde con la maravillosa "Un verano con Mónica".
"Musik i mörker" data de 1948 y es la cuarta película de su director. Filmax la ha editado en DVD bajo el título de "Música en la oscuridad". Una cinta muy recomendable.
Este primer sueño es el del protagonista Bengt, protagonizado por el actor Birger Malmsten, que acaba de recibir un tiro accidentalmente durante el cumplimiento de su servicio militar. Bengt estaba jugueteando con un perrito blanco como la nieve que rodeaba la escena. Y sus sueños tienen una fuerza visual y dramática innegable. Espero que os guste.


martes, 25 de septiembre de 2007

ESCENAS HORROROSAS DEL CINEMA BIS (II)

Comidos vivos (Umberto Lenzi, 1980).




Con los bellos ojos de nuestra adorada Janet Agren da comienzo esta desagradable escena de esta película. El mismo Umberto Lenzi fue el realizador de “El país del sexo salvaje”, que supuso la carta de presentación del subgénero caníbal, que tanto dio que hablar a finales de los setenta y principios de los ochenta. Este subgénero, surgido asimismo del “mondo”, contó con Ruggero Deodato y el propio Lenzi como sus máximos artífices.

Pese a que el “Holocausto caníbal” de Deodato es, sin duda, la cinta más famosa de este subgénero, personalmente creo que las películas dirigidas por Lenzi tienen mayor prestancia.

Esta “Comidos vivos”, que según su director, la rodó por razones meramente alimenticias, cuenta con un reparto bastante peculiar: Mel Ferrer abocado en el abismo de su carrera; la ya mentada Janet Agren; el norteamericano Robert Kerman, famoso en el circuito “porno”; la bella Paola Senatore, habitual en comedietas y a la que su adicción a las drogas la llevaron a protagonizar un par de “pornos” también; la anglo-birmana Me Me Lai, asidua a este tipo de cine, y finalmente, Ivan Rassimov, que es el loco que comparte esta escena con Janet.

Rassimov era un actor que me caía especialmente bien. Su rostro anguloso y su mirada penetrante lo hacían ideal para representar a villanos. Algún día hablaremos más sobre este actor, fallecido en 2003, y de su hermana menor Rada, una actriz con un rostro también bastante peculiar.

Pensaba poner la secuencia de la muerte de Paola Senatore, pero su crudeza me ha hecho pensar que duraría en youtube un par de días como mucho.

Pongo en su lugar esta, en la que Rassimov, que en la cinta protagoniza a un loco visionario basado en la figura del "reverendo" Jim Jones, que causó todo un suicidio en masa allá en 1978, perpetra una ceremonia bastante asquerosa sobre la pobre Janet Agren.

viernes, 21 de septiembre de 2007

LA CAMPANA DEL INFIERNO (CLAUDIO GUERÍN, 1973)

Con Renaud Verley, Viveca Lindfors, Alfredo Mayo, Maribel Martín, Nuria Gimeno, Christine Betzner, Saturno Cerra, Nicole Vesperin, Erasmo Pascual, Antonio Puga, Juan Cazalilla, Tito García, Rosetta Vellisca, Ángel Blanco y Susana Latour.


Juan ha estado una larga temporada encerrado en un psiquiátrico por culpa de su tía. Ahora, en compañía de su inseparable Ducati, ha salido en busca de venganza contra ella y sus tres hijas, con las que mantiene una relación un tanto equívoca.


De nuevo, el guionista Santiago Moncada reincide en la escabrosidad que con anterioridad había retratado en “La corrupción de Chris Miller” (Juan Antonio Bardem). Su truculento guión toma como modelo más reconocible el “Psicosis” de Robert Bloch, al que adorna con una gran variedad de referencias a otros autores, con Poe a la cabeza.


La dirección de la película recae en el sevillano Claudio Guerín Hill, prometedor realizador que ya había obtenido un sustancioso éxito dos años antes con “La casa de las palomas”, amén de haber participado en el filme de episodios “Los desafíos”, junto con Víctor Erice y José Luis Egea.

Pero la fatalidad se cruza en el camino de Guerín cuando el último día de rodaje se precipita al vacío desde el campanario de la iglesia de San Martiño en la población coruñesa de Noia y pierde la vida. Este suceso crea un aura de malditismo en torno a la película, que si no me equivoco, nunca ha sido editada en DVD en nuestro país, mientras que en los EE.UU. ya han salido ediciones especiales. Sí recuerdo la antígua edición en vídeo con una carátula en la que aparecían unas cuencas oculares sangrientas que resultaba muy vistosa.


La campana del inferno” es una película desconcertante. Posee una atmósfera característica del cine de terror, pero no se puede encuadrar con exactitud en dicho género. Es más un drama con elementos de grand-guignol. En cualquier caso, la dirección de Guerín muestra una pretenciosidad exagerada y comete errores de bulto propios de un realizador novel, como se observa cuando coloca la cámara en los sitios más insospechados, con el único resultado de resaltar la artificiosidad de las imágenes. Abusa también de la cámara subjetiva y en una escena, no sé si voluntariamente, destroza esa subjetividad de una manera absolutamente bochornosa. Pese a todos estos desaciertos, no cabe duda de que cuenta con imágenes muy atractivas y que todo lo referente a la escenografía ha sido cuidado al máximo detalle. La casa de nuestro enloquecido protagonista es una especie de zoo, repleta de animales y en el que no paran de revolotear las palomas (¿homenaje a su anterior largometraje?) y su sótano guarda una especie de matadero casero que tendrá como involuntarias huéspedes a sus tres primas, en una de las mejores secuencias del metraje.




Una de las singulares escenas de la película.


La película también tiene sus escenas sangrientas, como aquella en la que Juan, que cuenta con un sentido del humor de muy dudoso gusto, se saca los globos oculares (falsos) y consigue que una mujer se desmaye. En otra escena, el bromista de Juan lleva a su tía minusválida ante unas colmenas, la rocía con un líquido y agita a las abejas, con el resultado que cabe esperar. Pero sin duda, las escenas más enervantes son las del matadero, en el que se puede ver con todo lujo de detalles como sacrifican varias reses. Y es que ver como matan a animales, a mí me pone muy nervioso, y Guerín se recrea en demasía con la sangre de los pobres animales.



El bromista de Juan.


Película desigual, con demasiadas pretensiones pero interesante por su condición de rareza, de algo no demasiado visto en el panorama del cine español de los setenta, y en la que se puede entrever también alguna lectura política (Alfredo Mayo y sus amigos tañendo la campana después de apartar a los monaguillos).


En cuanto al actor principal, el francés Renaud Verley no es que lo haga mal, pero creo que se necesitaba un actor que resultara más simpático para el público. En mi opinión era un papel ideal para David Rocha, cuya locura provocaba mayor empatía en "El asesino de muñecas". Del resto del reparto, destacan a mucha distancia los veteranos Alfredo Mayo y Viveca Lindfors, que están sobresalientes. También hay que mencionar a la dulce Maribel Martín, de la que tan pocos directores han sabido aprovechar su talento.



Lograda atmósfera.


Clasificación: 5 sobre 10.


¿Sabías que…?


Tras la trágica muerte de Guerín, la película fue finalizada por Juan Antonio Bardem, que ya había trabajado y volvería a trabajar con Renaud Verley.


Pilar Miró, que por entonces mantenía una relación amorosa con el realizador, visitó Noya ese mismo año para ver el lugar en el que había fallecido Guerín. (Por cierto, la Miró también había tenido un idilio con Enzo G. Castellari, otro realizador nada ajeno al género terrorífico, género que se encargó de eliminar con su llegada a la Dirección General del Cinematografía).

martes, 18 de septiembre de 2007

GET BACK: BEATLES SEGÚN IVÁN ZULUETA

Este vídeo fue realizado por Iván Zulueta para el programa Último grito, allá en 1969. Un programa musical transgresor dirigido y realizado por Pedro Olea y el propio Zulueta, y presentado por José María Iñigo y Judy Stephen. Un programa imposible en la televisión española de hoy en día, tan acomodada en su estulticia.
Esta recreación del "Get back" de los Beatles anda por el emule e ignoro a quien le debemos ese favor, pues el archivo no lleva firma. De todos modos, gracias.



Ese mismo año, Zulueta rodaba "Un, dos, tres, al escondite inglés", con Iñigo y Stephen en el reparto.