lunes, 14 de mayo de 2007

PJ HARVEY





Si el tiempo es oro, soy un pordiosero. En fin, que aprovecho para poner un articulito que escribí en una revista local sobre la trayectoria de mi muy idolatrada Polly Jean Harvey, una mujer cuya música me provoca las más distintas sensaciones.

Hala, cortopego por si todavía hay alguien que no conozca a tan maravillosa artista.

Por cierto, si alguien tiene el vinilo de "Is this love?" y quiere venderlo, que me haga una oferta, que es el único que me falta.


En un país como este en el que todos los medios de comunicación se han puesto de acuerdo para que el consumidor escuche la misma música; en el que te radian cientos de veces al día las mismas canciones de Alejandro Sanz, Shakira y basuras por el estilo y al mismo tiempo no se da ninguna opción a grupos más minoritarios; en el que no existe un mínimo de cultura musical y nombres como Ian Dury, Cockney Rebel o Them (por poner unos ejemplos) suenan a ciencia-ficción a los adocenados oídos de nuestros jóvenes; en este país, en definitiva, el nombre de PJ Harvey no levantará a muchos de sus asientos.

Y es una lástima, pues en sus más de quince años de carrera, Polly Jean Harvey ha consolidado su estatus de música de culto, reverenciada por la crítica especializada de todo el mundo. Este verano tendremos la oportunidad de verla actuar de nuevo en España, en el festival Summercase.

Esta virtuosa multiinstrumentista forma su banda en 1991 junto con el bajista Steve Vaugh y el percusionista Rob Ellis. Un año más tarde y bajo contrato con el pequeño sello Too Pure, sacan su primer disco, "Dry". Compuesto por once canciones de una crudeza extraordinaria a las que la cambiante voz de Polly Jean imprime una fuerza emocional que la emparentan a una Patti Smith orquestada por Hüsker Dü. La prensa musical británica la definió como la mejor debutante femenina del año.

Para su segundo trabajo, titulado "Rid of me", el trío contó con la ayuda del ya mítico productor Steve Albini, que le confirió más fuerza a las guitarras que acompañan los desgarradores gritos de desesperación de Polly Jean. "Suena como si estuvieras delante de la banda tocando. Creo que los instrumentos suenan en el disco como si estuvieran respirando y fuesen reales. Es lo que siempre he querido capturar en un disco", afirmaba la cantante al respecto. "Ningún artista británico es tan agresivo explorando el lado oscuro de la naturaleza humana", escribía el Melody Maker. Fue su primer disco amparado por una multinacional –Island- y cosechó un importante éxito crítico-comercial. Curiosamente, y a instancias del propio Albini, unos meses más tarde salió al mercado un nuevo LP, que bajo el título de "4-track demos" constaba de ocho demos del "Rid of me" más otras canciones inéditas grabadas en casa de Polly Jean.

En 1995, PJ Harvey publicó "To bring you my love" ya sin sus habituales colaboradores Vaugh y Ellis. El resultado es un disco que suena más “blues” que “punk”, a diferencia de sus anteriores trabajos. Además, se respira en algunos momentos una calidez de la que carecían aquellos. El número de instrumentos se multiplica: violines, “Hammond”, vibráfonos, marimbas, todo lo necesario para orquestar este desconcertante y embriagador giro en la carrera de Polly Jean, ayudada por músicos de la talla de John Parish y Mick Harvey. Una obra maestra, más espectacular, pero no por ello menos amenazante que “Rid of me”. El público respondió masivamente y aún hoy es el disco más vendido de su autora.

Un año más tarde, y todavía bajo la resaca de la gira promocional de su anterior LP, aparece “Dance hall at louse point”, firmado por John Parish & Polly Jean Harvey. Parish se encargó de escribir y tocar la música, mientras Polly Jean escribió las letras, además de cantarlas. “Líricamente (el disco) me introdujo en áreas en las que nunca había estado antes. Estar frente a la música de John, que es tan distinta de la mía, me hizo escribir textos y estructurar las canciones de un modo muy diferente”, decía. Tildado por los jefazos de la Island como un suicidio comercial, este insólito experimento asombró a los incondicionales pero sus ventas fueron escasas.

Habitualmente, Polly Jean compone con su guitarra, pero “Is this desire?”, el disco que sacó en 1998, es la excepción. Para componer sus doce canciones, se aisló del mundo en su granja de Yeovil y utilizó teclados. El LP resultante es atmosférico y complejo, muy experimental, necesita de muchas audiciones para llegar a comprenderlo. Quizá por ello es el favorito de su artífice. Contiene su sencillo más vendido: “A perfect day Elise”.

Otro cambio de rumbo tiene lugar en 2000 con “Stories from the city, stories from the sea”. Frente a la experimentación de sus últimos discos, este ofrece un halo de luz ante tanta oscuridad. Es un trabajo vital, que irradia optimismo por todas sus canciones. En sus propias palabras: “Es el pop según PJ Harvey, que es probablemente tan anti-pop como se pueda, según las normas de la mayoría de la gente”. Su trabajo más exitoso desde “To bring you my love”, con colaboración especial de Thom Yorke.

“Cuando estoy trabajando en un nuevo disco, lo más importante es no repetirme”. Y a fe que no lo hace. Otra prueba de ello es “Uh uh her” (2004), su último disco de momento. En este, ella toca todos los instrumentos a excepción de la percusión, que recae de nuevo en las manos de Rob Ellis. Un disco más pausado, más “lo-fi” pero igualmente notable, tan impredecible como los anteriores.

PJ es una artista camaleónica, que también escribe poesía, esculpe y saca tiempo para protagonizar “The book of life” (Hal Hartley, 1998) y colaborar con músicos como Nick Cave, Marianne Faithfull, Tricky o Mark Lanegan. A la espera de que salga su próximo trabajo, el año pasado salió a la venta “The Peel sessions 1991-2004”. Como su nombre indica, son parte de las sesiones que hizo para el fundamental John Peel, fallecido en 2004.









Meet ze monster y Down by the water, ambas canciones en "To bring you my love".

sábado, 12 de mayo de 2007

¿PARECIDOS RAZONABLES?





















Estoy harto del papito. Está colapsando todos los medios de comunicación.
Aprovecho para poner un anuncio suyo en el que aparece muy bien acompañado. Es el del fondo.
Por cierto, ¿son ellos de verdad o imitadores? Es que no estoy muy seguro en algunos casos, en otros sin duda que no son los verdaderos. (Apretad sobre la foto para ver mejor).

jueves, 10 de mayo de 2007

ANJA PIERONI, MATER LACHRYMARUM





Probablemente, su nombre no dirá mucho a nadie que no sea un cinéfago, pues únicamente rodó diez películas, pero esta misteriosa actriz puso en jaque a todo un país y pasó a ser un símbolo de lo más nefasto de una época en Italia. Y es que la bella Anja (o Ania, como aparecía en ocasiones) era una bruja.

Muy poco se conoce sobre sus inicios. No he podido averiguar dónde nació, ni siquiera podría afirmar al cien por cien el año en que esto ocurrió. Únicamente sabemos que nació un 28 de febrero, posiblemente de 1960.

Debutó en el cine en 1978 de la mano de Alberto Lattuada. La película era “Así como eres”, y estaba protagonizada por Marcello Mastroianni, Nastassja Kinski y Francisco Rabal, nada menos.

Su pelo oscuro, unos preciosos ojos verdes y una belleza felina hizo que se fijaran en ella muchos productores. El futuro parecía sonreirle.

Su siguiente trabajo fue una comedieta dirigida por los incansables especialistas Castellano y Pipolo al servicio de la comicidad de Adriano Celentano: “Manos de seda”.

En 1980 le llega su gran oportunidad, el papel por el cual siempre tendrá un hueco en el devocionario del cine de terror. Dario Argento la contrata para que interprete a la Mater Lachrymarum en la segunda parte de una trilogía que ahora sí que parece que va a concluirse.

En 1977, Argento comenzó la trilogía de las tres madres con “Suspiria”, basandose en el libro “Suspiria de profundis”, del visionario Thomas de Quincey. Las tres madres, según Argento, eran tres brujas con poderes especiales para el mal. “Suspiria” contaba la historia de la primera de estas brujas, Mater Suspiriorum, que vivía en Friburgo. La segunda bruja, Mater Tenebrarum, era la más joven y la más cruel de ellas, y Dario Argento la convierte en protagonista de “Inferno”, la película que nos ocupa. Este personaje estaba protagonizado por Veronica Lazar. La tercera parte de esta trilogía se dedicará a la tercera hechicera, Mater Lachrymarum, la más bella de las tres. Y decimos que se dedicará, porque pese a que la espera ha sido eterna, por fin Dario Argento se decidido a rodarla.

Pues bien, perdonad el rollo, pero era para poner en antecedentes a quien no conozca esta trilogía (peccàto!). A donde quería llegar es a que en “Inferno”, Mater Lachrymarum tenía una breve intervención, y la actriz encargada de dar vida a esta arpía fue nuestra guapa Anja Pieroni. Fueron dos apariciones breves y sin diálogos, pero su presencia, como se puede ver en este vídeo, destilaba magnetismo.

Su siguiente película le puso en la piel de un personaje bíblico, pero de una manera harto peculiar. En “I miracoloni” (Francesco Massaro, 1981), Anja interpretó a María Magdalena (¡a quién si no!) en una comedia bufa que parodiaba los Evangelios. Para hacerse una idea de por qué derroteros tomaba esta cinta, en una escena, Santo Tomás, interpretado por Lucio Montanaro le soltaba a nuestra protagonista mientras la toqueteaba con deleite: “No creo si no toco”. En fin. La película fue un fracaso mayúsculo de taquilla y hoy es muy difícil de localizar

Ese mismo año protagonizó para Lucio Fulci otro papel que la convertiría en un icono para el aficionado al género. Era Ann, la canguro del niño cabezón de “Aquella casa al lado del cementerio”. Se dice que Anja no le caía muy bien a Fulci, que la encontraba bastante antipática. Quizá por ello, la pobre muere decapitada.

Y de Fulci a Argento y tiro porque me toca. En efecto, Dario Argento la recuperó para su siguiente filme, “Ténebre”, que pese a su título, no tenía nada que ver con la trilogía que antes hemos citado, sino que era un retorno al “giallo” por parte del realizador romano. De nuevo le tocaba la peor parte a nuestra protagonista, que acababa degollada en una violenta escena.

Después vino un papel muy secundario en la comedia de Sergio Corbucci “Il Conte Tacchia”, protagonizada por Enrico Montesano y Vittorio Gassman e inédita en nuestro país, como las películas que hizo a continuación: “Signore e signori” (Tonino Pulci, 1984), “Mai con le done” (Giovanni Fago, 1985), invisible película rodada por un grupo de teatro llamado “Le Pagliette del Buzzi”, y “Fracchia contro Dracula” (Neri Parenti, 1985), que puso fin a la carrera cinematográfica de Anja Pieroni.

Esta película suponía la segunda y última aparición cinematográfica de Giandomenico Fracchia, personaje creado e interpretado por Paolo Villaggio, que ya lo interpretó una década antes para la televisión. En ella, siempre en tono paródico, Anja daba vida a Oniria, hermana del conde Drácula, que se enamora del protagonista.








Hasta aquí un resumen de su vida laboral dentro del cine. Ahora llegan los líos amorosos.

La joven Anja, que se ve que de tonta no tiene ni un pelo, fue durante diez años amante del primer ministro italiano, el socialista Bettino Craxi.

El romántico y dadivoso Craxi, que estaba casado y ya había tenido “affaires” con las actrices Sandra Milo y Moana Pozzi, le regaló a Anja todo un pisazo en el centro de Roma y una cadena de televisión. ¿No harías tu lo mismo con la persona que amas?

La cadena de televisión, la GBR (Green Blue Red), había nacido en los años setenta y era de sesgo socialdemócrata. Con la llegada de la Pieroni esto cambió: Anja quería una televisión más femenina, con más glamour, y de paso la viró hacia la izquierda en cuanto a la ideología de esta pequeña televisión privada de Roma.

Después vino la caída en desgracia de Craxi con la operación “Manos limpias” en 1992, los juicios, en los que ella también fue imputada, así como Silvio Berlusconi. Se convirtió en escoria para la mayoría de la gente. Ningún productor daba un duro por ella, su nombre sería suficiente para arruinar cualquier producto.










Años más tarde se casó con el industrial Gennaro Moccia. En el momento de la boda, Anja era madre de un niño, mientras que Gennaro ya tenía tres. Juntos han tenido otro hijo y su vida familiar es del todo privada. Anja no concede entrevistas y ya no mantiene ningún contacto con el mundo del espectáculo.

No hace mucho, Dario Argento fue a visitarla a fin de averiguar si estaría dispuesta a retomar su papel de Mater Lachrymarum para la tercera película de las madres que está rodando en estos momentos y que llevará por título “La terza madre”. Lo cierto es que se encontró con una Anja realmente cambiada, castigada por la edad y con bastantes kilos de más. Quedaban, eso sí, esos ojos verdes.

Finalmente el papel que Argento tenía reservado para Anja, lo interpretará la modelo israelí Moran Atias, guapa y con veinte años menos. El 31 de octubre de este año podremos ver si Moran es un digno relevo para la dulce Anja.



martes, 8 de mayo de 2007

LA MUJER DEL LAGO (LUIGI BAZZONI Y FRANCO ROSSELLINI, 1965)


Con Peter Baldwin, Virna Lisi, Philippe Leroy, Salvo Randone, Valentina Cortese, Pia Landström, Piero Anchisi, Ennio Balbo, Vittorio Duse, Anna-Maria Gherardi y Mario Laurentini.

Bernard es un escritor que se aísla en un pequeño hotel junto a un lago para escribir su nuevo libro. Bueno, en realidad, se trata de una excusa para ver a Tilde una empleada del hotel con la que mantuvo relaciones. Pero Tilde se quitó la vida unos meses antes, según le dicen. Bernard inicia una investigación para averiguar qué le ocurrió realmente a la sirvienta.

Después de haber gozado con un "giallo" tan interesante como es "El día negro" y una película tan inusual y absorbente como "Huellas de pisadas en la luna", tenía muchas ganas de ver esta "La donna del lago", que supuso el debut del realizador de las películas que he citado anteriormente, Luigi Bazzoni, una "rara avis" como Corrado Farina o Giulio Questi, que casualmente participó en el guión de esta película..

Y la visión de "La mujer del lago" me ha dejado estupefacto. No iba con ideas preconcebidas, no sabía lo que me iba a deparar, pero sin duda, no esperaba esto.

Como bien dice Iveldie, si esta película la hubiera dirigido Hitchcock o Welles, hoy estaríamos hablando de un clásico. A mí me ha recordado a Godard, no sé exactamente por qué. Quizá por su estructura nada convencional a base de retales: lo que le ocurre al protagonista, lo que recuerda y lo que imagina/sueña. Todo ello crea un entramado perfecto que no solo busca darle pleno sentido al relato, sino que pretende que el espectador se implique emocionalmente.

La película tiene una belleza sobrenatural. Su elegante fotografía en blanco y negro saturada, sus calculados encuadres, la voz en off, la música, la ausencia de música. Bazzoni le da a lo ordinario otra dimensión, como tan bien hacía el maestro Mario Bava. En una de mis escenas favoritas se ve como el personaje interroga al padre de la muchacha muerta y este alza poco a poco, muy poco a poco, un rostro curtido de arrugas por las que se adivina un flujo reciente de lágrimas y contesta escuetamente que no sabe nada. Una escena simple, que otro director hubiera despachado sin ningún tipo de complicaciones, con un poco de oficio y nada más, pero Bazzoni rueda cada escena amorosamente y eso se nota en el resultado.

Uno de los pocos defectos que le encuentro al filme es la elección de Peter Baldwin como actor principal. El norteamericano no lo hace mal, pero su actuación resulta demasiado chata, sin matices. El papel necesitaba de otro actor con más carácter. En cuanto al resto del reparto, hay que destacar la excelente labor de Salvo Randone y Valentina Cortese. Además, está Virna Lisi enamorando a la cámara.

Estupenda película, que al parecer únicamente está disponible en DVD en España, gracias a Filmax. No os la perdais.

Calificación: 8 sobre 10.

¿Sabías que...?

Peter Baldwin ha dedicado su carrera casi exclusivamente a la dirección de series de televisión, como “Murphy Brown”, “Sabrina, la bruja adolescente” o “La tribu de los Brady”, entre otras. De hecho tiene un “Emmy” por su labor en “Aquellos maravillosos años”.

Entre el reparto encontramos a Pia Lindström, hija de Ingrid Bergman.

Franco Rossellini aparece como codirector, posiblemente por razones burocráticas. Fue productor de varias cintas de Pasolini, así como del “Calígula” de Tinto Brass. Murió en 1992 de SIDA.

Está basada en unos hechos reales acontecidos en la década de los treinta.

La música es del veterano Renzo Rossellini, padre del co-director y hermano del gran Roberto Rossellini. (Qué curioso, existe una conexión Rossellini-Bergman en esta cinta).

viernes, 4 de mayo de 2007

CONCHITA MONTENEGRO



























La foto es preciosa y realza la belleza de Conchita. Esta donostiarra fue la primera española que firmó con dos "majors" de Hollywood, la MGM y la Fox allá en los lejanos años veinte.
En 1928 rodó "La femme et la pantin" (Jacques de Baroncelli), una de sus actuaciones más comentadas. Se casó en 1935 con el actor brasileño Raul Roulien.
En pantalla fue pareja de Buster Keaton, Ramón Novarro, Leslie Howard y Victor McLaglen, entre otros.
De regreso a Europa, trabajó con el realizador Robert Siodmak en Francia y también protagonizó varias cintas en Italia.
En nuestro país, fue la falangista que se enamora de un comunista (Ismael Merlo) en la polémica "Rojo y negro" (Carlos Arévalo, 1942).
En 1944 rodó su última película, "Lola Montes" (Antonio Román). Se casa con el diplomático Ricardo Giménez-Arnau y desaparece de la vida pública. Nunca más se deja ver en los numerosos homenajes que le hacen, ni cede entrevista alguna. Bella, fascinante y misteriosa.
El día 26 de abril nos dejó. Una de las artistas más internacionales que hemos tenido y los medios de comunicación apenas se han hecho eco de su fallecimiento.
Así nos luce el pelo, que dicen.

miércoles, 2 de mayo de 2007

LA TRAGEDIA TIENE CABELLOS RUBIOS: EL CASO WILLIAM BERGER













Pues de nuevo otra historia trágica ocupa el espacio de este blog. En este caso se trata de los terribles acontecimientos de los que fue coprotagonista el actor austríaco William Berger entre 1970 y 1971.

Pero no adelantemos acontecimientos y repasemos la accidentada carrera de este actor nacido en Innsbruck, capital del estado de Tirol, el 20 de enero de 1928 bajo el nombre de Wilhelm Thomas Berger.

En 1940, en plena Segunda Guerra Mundial, se traslada a los Estados Unidos, donde estudia ingeniería y participa en la Guerra de Corea bajo el mando de la Fuerzas Aéreas. Trabaja brevemente en la IBM, pero tiene bastante claro que lo que le gusta es escribir. Es por ello por lo que se apunta a unos cursos de guión para televisión. En una ocasión, su profesor le sugiere que sustituya a un actor en una obra de teatro de un instituto de Rhode Island. Su actuación es todo un éxito y le entra el gusanillo por la profesión. Hay que decir que su físico también le ayuda considerablemente: alto, guapo, rubio y de ojos azules, vamos, un cromo.

Se pone a trabajar en Broadway, donde actúa al lado de Henry Fonda. También desempeña diversos papeles en series de televisión como “Peter Gunn” o “El show de Dick Powell”. Durante una gira teatral que le lleva a Roma, su aspecto llama la atención de Marco Ferreri, que lo ficha para su película “L’uomo dei cinque palloni” (1965), en la que compartía cartel con Marcello Mastroianni, Ugo Tognazzi y Catherine Spaak.

Tiene dos hijos con su primera esposa, la cantante croata Hanja Kochansky: Katya (1964) y Kasimir (1966), que tendrán una muy breve carrera cinematográfica. De una relación anterior tenía otra hija, Debra, que también hace algo de cine. Ferreri lo vuelve a fichar para rodar “L’harem” (1967). Ese mismo año consigue su primer papel protagonista en “La lama nel corpo”, de Elio Scardamaglia. Es su primer contacto con el cine de género, que no abandonaría en sus más de cien películas y del que se convertiría en uno de sus puntales.

Su primer “western” es la coproducción “Trampa para un forajido” (Mario Maffei, 1967), cinta ya repleta de actores genéricos como Eduardo Fajardo, José Bódalo o Jorge Rigaud. El lejano Oeste de Almería se convierte en su segundo hogar en títulos como “Cara a cara” (Sergio Sollima, 1967) -tráiler-, “Su nombre gritaba venganza” (Mario Caiano, 1968) y “Oro sangriento” (Gianfranco Parolini, 1969). También incorpora al semi-célebre pistolero Sartana en títulos como “Una larga fila de cruces” (Sergio Garrone, 1969) y “Sartana en el valle de oro” (Roberto Mauri, 1970). Su popularidad se dispara y el horizonte se divisa feliz. Pero poco después de rodar a las órdenes de Mario Bava “Cinco muñecas para la luna de agosto”, la suerte le da la espalda de la manera más trágica.

En la noche entre el 5 y el 6 de agosto de 1970, los carabinieros invaden la villa de William Berger y su segunda mujer, Carol Lobravico, actriz del “Living Theatre”, compañía teatral fundada en 1947, y les denuncian por posesión de drogas. Encuentran la escandalosa cantidad de medio gramo de marihuana (otras fuentes apuntan que fueron 0,9 gramos, tanto da). Ocho meses más tarde, exactamente el 30 de marzo de 1971, les absuelven por falta de pruebas Mejor dicho, absuelven al actor, pues en ese lapso de tiempo, Carol fallece en el Hospital de los Incurables de Nápoles, tras setenta días de permanencia en el manicomio criminal de Pozzuoli, donde inútilmente la tratan de una hepatitis viral que a la postre es la causa de su muerte. El día de la redada y según un debate que tuvo lugar en la Cámara de Diputados el día 23 de abril de 1971 (¡hasta el Parlamento llegó el caso!), los carabineros : “tuvieron gravísimos errores certificando la existencia de intoxicación allí donde no la había; tomando por droga simples cápsulas para el dolor de cabeza y, nada menos, que agua destilada; considerando como drogado al melenudo simplemente por ser melenudo; teniendo por demostrado el uso de estupefacientes por la existencia de varia jeringas de plástico que son utilizadas, por el contrario, por los enfermos infecciosos por sugerencia de los médicos” (la traducción del debate es mía, por lo que, como siempre, no está libre de errores). Nueve personas son arrestadas y al matrimonio Berger, en un reconocimiento médico, se le diagnostica un presunto síndrome de uso de alcaloides del opio que debía tratarse en un psiquiátrico. El Procurador de la República de Salerno dicta orden de confinamiento, y las mujeres ingresan en el ya citado frenopático de Pozzuoli y los hombres en los de Aversa y Nápoles. Es inconcebible. Pero sigue la cosa: el director del Hospital de Pozzuoli, un tal Francesco Corrado certifica el deterioramiento físico de Carol Lobravico, su poco peso respecto a su altura (44 kilos y metro sesenta y cinco de altura), y una fuerte depresión. También averigua que había sido tratada de una hepatitis viral y que 18 meses antes había sido intervenida de un fibroma uterino. Pese todo ello, no se le permite transportar a la prisión los medicamentos que habitualmente utiliza para el tratamiento. Así, el primer día de septiembre de 1970 comienzan las fiebres, que nunca son tratadas convenientemente. El 25 de septiembre se suman los dolores abdominales. El día 2 de octubre (casi dos meses encerrada y atada en la cama; sí, atada) su estado empeora y por fin creen necesario su traslado al Hospital Cardarelli de Nápoles. Allí se le diagnostica una grave infección peritoneal. El 7 de octubre, y bajo sospecha de que tiene el tifus (!!!!), se la traslada al Hospital de los Incurables, donde se constata una infección bronco-pulmonar y una grave infección cardio-circulatoria. El 14 de octubre fallece tras una larga agonía. Su marido solo puede verla el día 9 de ese mes, y ni tan siquiera son capaces de quitarle las esposas.

En palabras del diputado Orlandi en el citado debate: “No debemos olvidar que sobre el pretendido monumento (se refiere a la rehabilitación de la justicia italiana con la absolución del actor) existe un epitafio que constituye una vergüenza para todos nosotros, el apunte de la muerte, en condiciones humillantes y misteriosas de una mujer que tenía derecho a vivir y que continuaría, ciertamente, en vida si la farragosa máquina de la justicia italiana no le hubiese impedido poder disfrutar de aquella libertad a la que, por lo que parece (por la puesta en libertad del actor), tenía derecho”.

Trágica y vergonzosa página negra de la justicia italiana, que dejó morir a una mujer por el delito mayor de encontrar en su casa medio gramo de maría.

Pero como los distribuidores cinematográficos son gente que puede caer pero que muy bajo, no se les ocurre otra cosa que reestrenar “La lama nel corpo”, en la que Berger interpretaba a un médico sospechoso de asesinato, con el siguiente eslogan: “Berger, ¿culpable o inocente?”. Realmente nauseabundo.

Los avatares judiciales de Berger se alargan bastante en el tiempo y le dan una notoriedad mayor de la que ha conseguido por sus actuaciones. Pese a que es requerido por multitud de realizadores importantes, el actor decide quedarse en Italia y vuelve a hacer aquello que sabe: interpretar. Su regreso a los platós viene en forma de “giallo” dirigido por el interesante Tonino Valerii: “Sumario sangriento de la pequeña Estefanía” es una película muy apreciable, bastante cruenta en ocasiones pero que tiene un final bastante precipitado y risible.

Siempre bajo una estricta vigilancia policial en los rodajes, Berger vuelve al “western” con filmes menores como “Y dejaron de llamarle Camposanto” (Giuliano Carnimeo, 1971) -tráiler-, “Un colt in mano del diavolo” (Gianfranco Baldanello, 1972) o “Mano rápida” (Mario Bianchi, 1973). En 1973 es dirigido por Jesús Franco en “Los ojos siniestros del Dr. Orloff”, donde interpreta al malvado protagonista. Supone la primera de las varias películas que hizo bajo las órdenes del realizador madrileño. Otras son “La noche de los asesinos” (1976), “Cartas de amor de una monja portuguesa” (1977) y “Juego sucio en Casablanca” (1985), entre otras.

En 1974 participa en “La merveilleuse visite”, de Marcel Carné, junto con su hija mayor, Debra. Son años de trabajo frenético, en los que a William no le interesa la calidad del producto, únicamente trabajar, quizá olvidar.

Trabaja con Lino Ventura, Isaac Hayes y Fred Williamson en “El policía, el ganster y el violento” (Duccio Tessari, 1974), con Franco Nero y Woody Strode en la crepuscular “Keoma” (Enzo G. Castellari, 1976), de nuevo con Mastroianni y Laura Antonelli en “Esposamante” (Marco Vicario, 1977).

En los ochenta espacía un poco sus apariciones en cine, que compagina con la televisión. Deja que su talento destaque en infinidad de subproductos a las órdenes de realizadores tan poco frecuentables como Luigi Cozzi, Lamberto Bava, Tonino Ricci, Mario Gariazzo y Nello Rossati.

Pero también lo encontramos en películas de mayor relieve, aunque se trate de papeles secundarios, como en “Hanna. K” (Costa-Gavras, 1983), “Il giorno prima” (Giuliano Montaldo, 1987), junto a Ben Gazzara y Burt Lancaster, “Dr. M” (Claude Chabrol, 1990) o “La puta del rey” (Axel Corti, 1990). Su última aparición en la pantalla grande data de 1994, “Berlin ‘39” , bajo dirección del veterano Sergio Sollima. Poco antes del estreno de este filme, el 2 de octubre de 1993, William Berger fallecía de cáncer de próstata.

martes, 1 de mayo de 2007

ZAPPA - PONTY

Jean-Luc Ponty: "Frank Zappa es un tirano y no solo en el terreno musical, también en los asuntos humanos quiere imponer a las personas que le rodean un ritmo de vida enteramente dirigido por él".

Frank Zappa: "Ponty no es honesto. De todos los músicos con los que he trabajado no he visto jamás a uno más interesado por el dinero que él. Por esta razón ya no toca conmigo. Siempre quiso cobrar más que el resto de compañeros del grupo. Pienso que no se portó bien con nosotros, puesto que nuestra organización le ayudó a venir a los EE.UU., le pagó un abogado y le dio muchísimas ventajas que nunca nadie antes en este mundo de los músicos le había ofrecido. Ningún promotor de jazz le ofreció lo que nosotros le ofrecimos. Un día me dijo: "O me das más dinero o me voy". Y yo le dije: "Adiós".

Y sin embargo, juntos crearon algo mágico.