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martes, 21 de diciembre de 2010

Proyecto Lucio Fulci (I): Contrabando en Nápoles (1959)

Vamos a intentar hacer un repaso a toda la filmografía de Lucio Fulci. Del genial director romano tan solo se habla de una etapa de su larga trayectoria y no se suele hacer caso de gran parte de su filmografía. Con este proyecto pretendemos dar a conocer, aunque sea someramente, todas y cada una de sus realizaciones, muchas de ellas inéditas en España.

Comenzamos, como no podría ser de otra manera, con su opera prima, titulada en Italia “I ladri”. Fíjense en la sutil diferencia entre el cartel italiano y el español.

Con Giovanna Ralli, Armando Calvo, Totò, Giacomo Furia, Enzo Turco, M. Luisa Rolando, Rafael [Luis] Calvo, Juan José Menéndez, Roberto de Simone, Fred Buscaglione, Félix Fernández (n.a.), Leopoldo Valentini (n.a.), Maribel Alonso (n.a.) y Mara Lasso (n.a.).

Fulci ya contaba en 1959 con una buena lista de guiones escritos. Todos eran comedias y muchos de ellos habían sido puestos en imágenes por su mentor Steno. Nacido Stefano Vanzina, Steno era un estrecho colaborador de Mario Monicelli, con quien había codirigido varias comedias. Fulci también había participado como ayudante de Steno en varias de sus películas. Muchos de sus guiones los escribió al servicio de la comicidad del gran Totò, como “L’uomo, la bestia e la virtù” (Steno, 1953) o “Totò all’inferno” (Camillo Mastrocinque, 1955). Entre Fulci y el genial actor se forjó con los años una buena amistad. Es por esto que el actor se mostró dispuesto en participar en la primera película de Fulci como realizador. Un salto a la dirección que, según el propio el propio cineasta, se debió simplemente a que necesitaba dinero, pues se acababa de casar. Por supuesto, se trató de una comedia.

Totò

La trama gira alrededor de un Vincenzo, un trabajador portuario que encuentra una lata de mermelada con muchas monedas dentro. Se trata de parte del botín de un gángster, Joe Castagnato, que ha regresado a Italia desde Estados Unidos con todo un botín escondido de esa manera. Vincenzo se lo cuenta a su mujer, y esta ata cabos, por lo que deciden visitarlo con la intención de chantajearlo. No lo consiguen, pero se ven envueltos en un importante robo.

Giovanna Ralli y Giacomo Furia.

Así pues tenemos una película de gángsteres pero enfocada bajo un prisma cómico. En su época se la menospreció por su gran parecido a “Rufufú” (1958), el exponente más famoso de este subgénero, con la que compartía además el protagonismo de Totò, aunque en este caso interpretaba al comisario de policía que debe detener al malicioso Castagnato. Toda la crítica del momento coincidió en que la película era bastante floja y que lo más destacable de ella era la participación, precisamente del actor napolitano.

Giacomo Furia, Giovanna Ralli, Juanjo Menéndez y Armando Calvo.

Sin duda, “Contrabando en Nápoles” es inferior a la cinta de Monicelli, el guión tiene menos gracia (y eso que hay seis guionistas acreditados) y ciertamente Giovanna Ralli es una apreciable actriz, pero no puede competir con Claudia Cardinale. Con todo, no se puede decir que sea una comedia despreciable. Sus puntos álgidos son, sobre todo, los diálogos declamados por Totò, aunque en muchas ocasiones el espectador no coja las gracias de ese humor napolitano. Las escenas en las que aparece Totò semejan haber sido rodadas en muy poco tiempo, pues casi siempre se encuentra en el mismo despacho. Y es que el presupuesto con el que se contó fue muy escaso.

Armando Calvo y Rafael Luis Calvo.

Como se hizo en régimen de coproducción con España, podemos ver a algún que otro actor nacional entre el reparto. También vemos a Mara Lasso, sin acreditar, en una fiesta.

Roberto de Simone y Juanjo Menéndez.

También es de destacar la excelente fotografía en blanco y negro obra de Manuel Berenguer y Carlo Fiore. Y, por supuesto, la participación estelar del cantante Fred Buscaglione, que canta, en su particularísima manera, “Che notte”, en una de las escenas más memorables del filme. La podéis ver al final del post. No he conseguido averiguar quién es la chica del striptease. Cualquier ayuda será bienvenida.

Giacomo Furia y Giovanna Ralli.

Armando Calvo y Totò.

¿Sabías que…?

En nuestro país se estrenó directamente en programa doble. En Barcelona, en abril de 1960, junto con “Ama Rosa” (León Klimovsky, 1960), y en Madrid, en diciembre, con “Infierno en la ciudad” (Renato Castellani, 1959).

lunes, 20 de diciembre de 2010

El último día de la guerra (Juan Antonio Bardem, 1970)


Con George Maharis, Maria Perschy, Gustavo Rojo, John Clark, Jack Stuart [Giacomo Rossi-Stuart], Gérard Tichy, Sancho Gracia, Rubén Rojo, James Philbrook, Gerard Herter, Ralph Browne, Carl Rapp, Tomás Blanco, George Rigaud, Carlo Hintermann, Matilde Muñoz Sampedro, Fernando Hilbeck, Luciano Lorcas, Micaela Pignatelli, Bruno Sismondi, Dick Ziedman, Allen E. Russell, Bill Spann, John J. O'Brien, Matt Keller, Arthur W. Larkin, Katie Mulock, Teresa McCarter, Joy Saxon, Rafael Bardem Jr. y Richard Daugherty.

Después de rodar “Los pianos mecánicos”, Bardem afrontó con ilusión el proyecto de adaptar al cine la novela “El rey y la reina”, de Ramón J. Sender. Incluso se tenía por bastante segura la participación de Charlotte Rampling y de Anthony Quinn como protagonistas. La Paramount, que era la productora interesada en rodarla, fue a pagar los derechos de autor a Sender cuando se encontró con la sorpresa de que éste ya los había vendido a un productor francés. Se intentó negociar con el productor, pero con resultado infructuoso, por lo que se entró en un punto de no retorno y de la película nunca más se supo.

George Rigaud y Tomás Blanco.

Es entonces cuando a Bardem le proponen rodar una cinta bélica para el mercado americano. Se rodaría en inglés en régimen de coproducción entre España e Italia y con actores principalmente foráneos. El realizador acepta la proposición, aunque no se implica en el guión. De hecho, este es el único largometraje en el que no participa en la escritura del libreto, tan solo le da unos últimos retoques.

La acción transcurre el día del armisticio de la Segunda Guerra Mundial, como bien indica el título. A una patrulla norteamericana se le encarga encontrar a un científico alemán que guarda secretos que en manos inapropiadas serían muy peligrosos (el McGuffin hitchcockiano). Lamentablemente, un oficial nazi está dispuesto a encontrarlo antes, a pesar de que su ejército ha sido derrotado.

Giacomo Rossi-Stuart y Bruno Sismondi.

La publicidad la anuncia de esta manera: “Un filme antibelicista de Bardem que dejará una huella profunda en cada espectador.” Lo cierto es que la supuesta carga antibelicista del filme está metida con calzador y es más bien inapreciable para el espectador medio. Además, se traduce en unos farragosos diálogos no exentos de afectación.

George Maharis y Maria Perschy.

Por lo demás, nos encontramos ante la típica “hazaña bélica” que estaba tan de moda durante esos años, correctamente realizada pero sin una historia de base capaz de cautivar al espectador.

Carl Rapp y Gérard Herter.

Bardem incorpora imágenes documentales a la acción, en alguna ocasión insistiendo machaconamente en supuestos paralelismos. También hay varias imágenes aéreas.

Para su estreno se tuvo que eliminar una escena en la que Sancho Gracia tonteaba en un sofá con dos hermanas y la madre de ambas, para que se autorizara a mayores de 14 años, pues de otro modo se hubiese prohibido a menores de 18 años.

Katie Muloy, Sancho Gracia, Joy Saxon y Teresa McCarter.

Pese a que el desapego con la crítica ya había comenzado a evidenciarse en la magnífica “Nunca pasa nada”, a la que algunos tildaron de calle menor, es con esta película con la que la crítica se distancia mayoritariamente del cine de Bardem.

Maria Perschy.

El reparto cumple con funcionalidad dentro de la discreción, aunque bien es cierto que una película con George Maharis encabezando el reparto, no tiene demasiado tirón comercial. Al menos encontramos a la exquisita actriz austríaca Maria Perschy, que tampoco tiene demasiadas oportunidades para lucirse.

¿Sabías que…?

El nieto del burgomaestre está interpretado por el hijo del propio Bardem.

Aunque la acción transcurre en Austria, fue rodada en el Valle de Arán.

jueves, 16 de diciembre de 2010

20.000 dólares por un cadáver (José María Zabalza, 1970)


Con Mike Rivers [Miguel de la Riva], Dyanik Zurakowska, José Truchado, Guillermo Méndez, Fernando Sánchez Polack, José Marcos, Enrique Navarro, Juan Cortés, Javier Rivera, César García, Ricardo Costa , Ramón Lillo y Carlos Lucas (n.a.).

Escribía C. Murillo en el diario ABC: “Mi dilecto amigo José María Zabalza, director de cine, dramaturgo y personaje absolutamente barojiano, está rodando tres películas a la vez. Esta noticia la acabo de leer en los diarios, y no me ha sorprendido en absoluto. En primer lugar, porque tratándose de Zabalza no me sorprende absolutamente nada. Y en segundo, porque la cosa no es nueva. La idea estaba en embrión pero existía. Prácticamente, esto se hacía ya.

Dyanik Zurakowska y Fernando Sánchez Polack.

El procedimiento –ingeniosísimo- de Zabalza consiste en rodar simultáneamente tres films de ambiente muy parecido –concretamente tres “westerns”-. Ha escrito tres guiones y los rueda con casi los mismos intérpretes, aprovechando para las tres películas los mismos escenarios, naturales o no. Él lleva sus tres películas en la cabeza, y la dificultad no pasa de ahí; de jornada intensiva y buena memoria para tres libretos. De otra manera la hazaña hubiera sido imposible; nadie posee el don de la ubicuidad; nadie puede –rodar un solo film ya es agotador- trasladarse a distintos platós o a distintos exteriores en el mismo día para tres cintas de ambiente distinto.

Michael Rivers, Dyanik Zurakowska y Fernando Sánchez Polack.

Así que este aprovechamiento de unos intérpretes, y, fundamentalmente, de unos decorados, ya se hacía en el cine hace tiempo, y sobre todo, ha sido, desde siempre, la tónica imperante en la producción de films para televisión”. (17-10-1969)

José Truchado.

Los susodichos tres westerns son “Plomo sobre Dallas”, “Los rebeldes de Arizona” y esta “Veinte mil dólares por un cadáver” que vamos a tratar.

¿Qué clase de solitario es este?

La película comienza con la muerte de un asaltante en casa de una pareja de granjeros. Una escena de juzgado de guardia, por cierto. La mujer se va a socorrer al ladrón y deja a su marido en el suelo malherido para hacer caer al espectador en el engaño. Él comunica el suceso al sheriff del pueblo y resulta que el asaltante era un peligroso bandolero que atentaba contínuamente contra las obras del ferrocarril, lo que lleva aparejada una recompensa de veinte mil dólares. Pero al regresar a casa el granjero con la retribución, lo primero que le sucede es que se la roban.

El atrevimiento de Zabalza al dirigir tres películas simultáneamente es notable, pero por desgracia, los resultados son del todo desalentadores. Ninguna de ellas merece otra cosa que no sea el olvido. En efecto, hay escenas que se repiten en dos o en las tres películas, como la quema del rancho; y la actriz Dyanik Zurakowska lleva el mismo vestido que en “Los rebeldes de Arizona”. Todo eso se nota y casi siempre para mal, pues el montaje es sencillamente atroz. Ora la banda de facinerosos está en lo alto de un risco ora está asaltando una diligencia en una llanura. Toda una acumulación de insensateces que acaba por despistar al espectador, que finalmente ya no sabe a qué atenerse: los personajes aparecen y desaparecen por arte de magia, quien crees que es el actor principal pierde protagonismo a mitad de metraje, se suceden larguísimas escenas de tiros y disparos, planos y contraplanos que no tienen nada que ver...

En pro del realizador se ha de decir que apenas hace uso del zoom, tan en boga por entonces (de pensar en los westerns de Sergio Garrone ya me entran mareos). Es más, uno de ellos lo utiliza para abrir el campo en un extrañamente largo plano-secuencia que denota cierto oficio. la dirección de Zabalza es más funcional, pues si no es necesario mover la cámara, no lo hace. También extraña que ruede escenas nocturnas, cuando lo habitual en estos casos era hacer uso de la noche americana.

Dyanik Zurakowska.

El reparto también es muy flojo en general. Solo la dulce Dyanik Zurakowska parece esforzarse algo en parecer un personaje real (¡qué bien sufría esta mujer!). Michael Rivers, que no se trata de Miguel Ríos, sino de Miguel de la Riva, está espantoso. Solo recita, sin poner en movimiento ningún músculo de su cuerpo. José Truchado interpreta al ruín de la función. Entre el resto, destacar la profesionalidad de los veteranos José Marco y Fernando Sánchez Polack.

De la música también hay que hablar, porque es de un ridículo indescriptible. Más que de una película del Oeste parece pertenecer a una película infantil ambientada en un circo o una feria. Viene firmada por Ana Satrova, cuyos créditos musicales siempre vienen asociados a la filmografía de Zabalza. Que alguien me corrija si no es así, pero creo que se trataba de su esposa.

¿Sabías que…?

Todavía iría más lejos el realizador irunés en 1972: rodó “El retorno de los vampiros” en tan sólo 24 horas. Cuando le preguntaron si creía que hacer eso era serio, respondió lacónicamente: “Bueno, yo todo lo que hago, lo hago por divertirme”. Todo un personaje.

martes, 14 de diciembre de 2010

Joe el implacable (Sergio Corbucci, 1966)


Título original: Navajo Joe.

Con Burt Reynolds, Aldo Sambrell, Nicoletta Machiavelli, Fernando Rey, Tanya Lopert, Franca Polesello, Lucia Modugno, Peter Cross [Pierre Cressoy], Roberto Paoletti, Antonio Imparato, Lucio Rosato, Valeria Sabel, Mario Lanfranchi, Ángel Álvarez, Rafael Albaicín, Lorenzo Robledo, Álvaro de Luna, Valentino Macchi, Maria Cristina Sani, Gianni di Stolfo, Simón Arriaga, Cris Huerta, Ángel Ortiz, Roderick Auguste y Dianick [Dyanik Zurakowska].

Joe es un indio navajo que se presta para eliminar a la banda de un rufián llamado Duncan, que está aterrorizando al pueblo de Esperanza, pues busca el botín que robó en un tren y que ha desaparecido allí. La gente del poblado descubrirá que el odio visceral que tiene Joe a Duncan viene por cuestiones más personales.

Pierre Cressoy y Nicholetta Machiavelli.

Sergio Corbucci venía de dirigir la mítica “Django” (1966), por lo que se esperaba mucho de esta cinta. Sin llegar al nivel de aquella, esta “Joe el implacable” es una más que aceptable película en la que además de retratar la consabida venganza, se tratan otros temas como el de la importancia del dinero, superior al de las personas, como se puede comprobar en las diferentes actitudes de los mezquinos ciudadanos del lugar.

Franca Polesello y Fernando Rey.

Como es habitual en el realizador, la violencia ocupa un lugar preminente en la trama. Y desde un principio pone las cartas sobre la mesa. En la primera escena pretítulos vemos como Duncan aparece enfrente de una guapa india, que le dedica una sonrisa. Él responde disparándola a bocajarro y después le arranca la cabellera de cuajo. Una secuencia absolutamente brutal.

Nicoletta Machiavelli y Burt Reynolds.

Para el papel de Joe se pensó en Marlon Brando, pero sus pretensiones económicas sobrepasaban con creces el presupuesto que los productores habían pensado. Así que se contrató a un joven actor norteamericano de televisión que ya había participado en algún western, como la televisiva “La ley del revólver”. El recientemente fallecido Dino de Laurentiis lo contrató para cuatro películas. Unos pocos años más tarde, Burt Reynolds ya era uno de los actores más poderosos de Hollywood.

Aldo Sambrell. Detrás de él, Cris Huerta y Álvaro de Luna

Reynolds acudió al rodaje de “Django” y al ver toda aquella violencia le preguntó a Corbucci qué significaba aquello. El realizador romano le contestó que eso era el western a la italiana, constituido de exageraciones. También le sugirió el actor si la relación de su personaje de Joe con el de Estella, joven india a la que mira con buenos ojos, se podría subrayar, pues prácticamente no se le daba importancia. Corbucci le replicó que la diferencia entre el western americano y el italiano era que el segundo eliminaba todos los elementos que entorpecían la buena marcha del argumento, por lo que las escenas de amor no tenían cabida en la película.

Nicoletta Machiavelli

Y eso es lo que es esta cinta: pura acción, realizada con muy buen oficio y un magnífico uso del Techniscope.

Álvaro de Luna y Aldo Sambrell.

La actuación de Reynolds es más que convicente, aunque tuvo que soportar una peluca que, en sus propias palabras, le hacía parecer Natalie Wood.

Aldo Sambrell y Lucio Rosato.

Frente a él, el malvado Duncan es interpretado por nuestro Aldo Sambrell, actor de gran prestancia pero bastante subestimado, como suele ser habitual, para la crítica española, que solo se acuerda de este tipo de profesionales cuando fallecen. Curiosamente, Reynolds y Sambrell coincidirían tres años más tarde en otro western: “100 rifles” (Tom Gries, 1969).

Entre el reparto encontramos también a Fernando Rey ejerciendo de pastor y a la guapísima Nicoletta Machiavelli interpretando a una india.

Burt Reynolds y Álvaro de Luna.

Mención aparte merece la banda sonora de la película. En los títulos de crédito leemos que es obra de un tal Leo Nichols, pero esto no es otra cosa que uno de los seudónimos que el gran Ennio Morricone utilizaba para no saturar el mercado. Una espeluznante música compuesta por voces superpuestas que crean una especie de compleja cacofonía que te hiela la sangre cada vez que suena. Estas voces son las de I Cantori Moderni, de Alessandro Alessandroni, mientras que la voz femenina que se oye en los momentos más calmados pertenece a la cantante Gianna Spagnolo.

Aldo Sambrell y Burt Reynolds.

La película se rodó en muy diferentes emplazamientos, como Tabernas, Colmenar Viejo, Almería, Guadix y Torremocha. En Roma se rodaron los interiores. Todos estos espacios cobran unidad gracias a la estupenda fotografía de Silvano Ippoliti.


¿Sabías que…?

Quentin Tarantino utilizó el fantástico tema principal de la película para su “Kill Bill: Volumen 2” (2004).

Hasta que no firmó el contrato, Burt Reynolds creía que la persona que lo tenía que dirigir era el mismo Sergio que había descubierto a Clint Eastwood. Menos mal que no se echó atrás al enterarse de que no era Leone.

Los ayudantes de dirección fueron Ruggero “Holocausto caníbal” Deodato y Mario Berriatúa, padre del actor Zoe Berriatúa.

miércoles, 1 de diciembre de 2010

El poder del deseo (Juan Antonio Bardem, 1975)


Intérpretes: Marisol, Murray Head, José María Prada, Alfredo Alonso, Francisco Amorós, Eloy Arenas, José Luis Barceló, Pilar Bardem, Juan Cazalilla, Alberto Fernández, Antonio Gamero, Lola Gaos, Tito García, Pilar Gómez Ferrer, Fernando Hilbeck, María Jesús Hoyos, Cris Huerta, Paloma Hurtado, Lola Lemos, Carmen Lozano, José Luis Manrique,Mari Merche, Enrique Navarro, Concha Rabal, Raquel Rodrigo, Antonio Ross, Tina Sáinz, Fernando Sánchez Polack, Javier Sand, Alfonso San Félix, Jaime Segura, Pilar Vela, María Vico y José Yepes.



La segunda colaboración entre Marisol y Bardem está basada en una buena novela del escritor catalán Manuel de Pedrolo, de título Joc brut.


En ella, Javier, un joven publicitario, se enamora de una misteriosa mujer llamada Juna. Su relación es complicada, pues él no sabe donde vive y ella no quiere ser vista con él en público. Finalmente, Juna le explica a Javier que para que puedan vivir juntos una vida feliz, él debe asesinar al despótico tío de ella. Por supuesto, todo irá a peor.



La crítica “seria” ya hacía años que había enterrado a Bardem, al que acusaban de haberse entregado al cine comercial, cuando el propio realizador había dicho en más de una ocasión que él siempre había filmado películas con fines comerciales, que no quería perder dinero con sus películas. Ya su anterior filme. “La corrupción de Chris Miller” había sido desdeñado por la crítica, y este también lo sería con la misma vehemencia. Pero como en este blog no encanta ese cine relegado y menospreciado, no podíamos dejar de hablar de “El poder del deseo”.



La película toma la estructura de un thriller en el que los engaños y las dobles apariencias se suceden contínuamente, todo ello aderezado por alguna osada escena erótica. No en vano, Marisol desintegró definitivamente su virginal imagen precedente con sus primeros desnudos (parciales) en pantalla.



El oficio de publicista de Javier les sirve a Bardem y a Rafael Azcona, guionistas del filme, para hacer una crítica con notables nota de acidez hacia la masa analfabeta de la época y también a la incapacidad de los medios de comunicación para hacerse entender por ella.


La trama se muestra titubeante al principio, con los primeros escarceos de los protagonistas, pero conforme va avanzando en el terreno criminal, se muestra cada vez más interesante, aunque no por ello deje de ser predecible lo que le ocurrirá a Javier.



Bardem aporta su innegable oficio y muestra gran pericia técnica a lo largo del metraje de una película que, si bien está lejos de los logros conseguidos en títulos como “Muerte de un ciclista”, “Calle Mayor” o “Los inocentes”, no merecía el aluvión de improperios que le llovieron por parte de la crítica más progresista.



Se rodó en inglés para que tuviese mayor repercusión internacional. Bardem tenía claro que para el papel de Javier quería a un actor extranjero que le un importante gancho comercial, y finalmente este fue a parar al británico Murray Head, que había tenido un papel destacado en “Domingo, maldito domingo” (John Schlesinger, 1971). Marisol, por su parte, aparece con diferentes pelucas, pero no logra darle el empaque suficiente a su rol. Con todo, la pareja Marisol-Murray Head queda como una de las parejas más chocantes del cine español. El resto del reparto no tiene mayor relieve que servir de comparsa a la pareja. Y es una pena, ya que contaba con actores de la importancia de José María Prada o Lola Gaos. A destacar el debut cinematográfico de Paloma Hurtado, así como la estupenda banda sonora de José Nieto.


¿Sabías que…?


La película tenía que haberse titulado Juego sucio o Juegos sucios, pero el realizador José Antonio de la Loma tenía los derechos sobre esos títulos y no los quiso vender. Al final quedó un título que no agradaba de ninguna manera a Bardem.


Marisol denunció al productor Serafín García Trueba porque de su sueldo de dos millones y medio de pesetas, solo había cobrado millón y medio. Además, el rodaje se retrasó en varias semanas.


El autor de la novela, Manuel de Pedrolo, escribió un vitriólico artículo en “Diario de Barcelona” en el que despotricaba sobre la película.


La actriz Michelle Jenner apareció emulando/rememorando a la Marisol de la película para la revista Vanity Fair. La foto es de Juan Gatti.