jueves, 2 de febrero de 2017
Juego de amor prohibido (Eloy de la Iglesia, 1975)
lunes, 13 de mayo de 2013
La frontera del miedo (Pedro Lazaga, 1958)
miércoles, 28 de diciembre de 2011
Las alegres vampiras de Vögel (Julio Pérez Tabernero, 1973)

Con Ágata Lys, Germán Cobos, María José Cantudo, José María Tasso, Paula Pattier, Liza S. León, María Vidal, Débora Rey, Mary Cruz, Sara Mora, Elke Jhonsen, María Pinar, Juan Taberner, J. Alonso Vaz, Gilberto Moreno, Rafael Conesa, Antonio Almorós, Luis Alonso, Antonio Orengo, Antonio Ramis, I. Beltrán de Lys, Carlos Enrile, Julio Pérez Tabernero y el Marqués de Toro (Juan Antonio Patiño y López de Ayala).
Nos encontramos en la aldea de Vögel, en Transilvania. Una voz en off nos explica que el conde Erik Draculter siembra el pánico entre los lugareños, pues es un vampiro y se alimenta de la sangre de las jóvenes aldeanas. Pero llega un momento en que los campesinos se exasperan y deciden dar muerte al terrible conde.
María José Cantudo y José María Tasso
Con la muerte del conde, a los siete minutos de película, comienzan los títulos de crédito. Y después de ellos, lo que parecía ser una película de terror al uso se transfigura en una comedia de trazos pero que muy gruesos en solo unos segundos, los que basta para que veamos como un vampiro intenta salir de su ataúd y se aplasta los dedos de la mano con la tapa. Se trata de Otto, fiel sirviente del conde, al que ayuda a reencarnarse. Estamos ya en el siglo XX y el conde ordena a Otto y a su propia sobrina, también vampira, que le busquen jóvenes atractivas a las que poder succionar la sangre. La ocasión se les presenta bajo la forma de una compañía de variedades a la que se le avería el autobús.
José María Tasso y Paula Pettier
El guión auna a vampiros con licántropos y muertos vivientes, todo ello en un escenario tan sugerente como el madrileño castillo de San Martín de Valdeiglesias, además muy bien fotografiado por Emilio Foriscot. Lamentablemente, el humor que destila la cinta es de una chabacanería rallana en la grosería. Ejemplos de ello los encontramos en la figura del conde, que tararea el “Yo soy aquel” de Raphael, o que alegremente suelta un “Sois más grandes que el Cordobés”. También se oye de los labios de Otto una perla como “Yo solo bebo sangría”. No demasiada sofisticación, como se puede advertir. Con todo, encontramos momentos en los que el cúmulo de absurdos les confiere cierta gracia, como cuando el conde se presenta ante sus invitados y todos aplauden su teatral aparición.
Germán Cobos y Ágata Lys
El conde Erik está sorprendentemente interpretado por el entonces Marqués de Toro, personaje totalmente ajeno a la farándula hasta ese momento y del que nada se ha vuelto a saber. Curiosamente, su esposa falleció ese mismo año, por lo que todavía se hace más difícil comprender las razones de ese debut.
Elke Jhonsen, el Marqués de Toro, Ágata Lys y María Vidal
Los colaboradores del conde están interpretados por el veterano José María Tasso y por una guapísima María José Cantudo, que se marca un descabellado baile andaluz encima de una mesa. Entre el resto del reparto encontramos a Ágata Lys, que se pasa más de la mitad del metraje en sujetador; a un comprensiblemente desganado Germán Cobos o a Sara Mora, una de las musas del destape, en su primera aparición cinematográfica.
Ágata Lys y el Marqués de Toro
María Pinar y José María Tasso
Segunda película de su realizador, tras “Sexy cat”. Además, se guarda un pequeño pero significativo cameo.
Ágata Lys, Germán Cobos y Julio Pérez Tabernero
Fue producido por José María Elorrieta y contaba con música de Alfonso Santisteban.
¿Sabías que…?
El título de rodaje era “Esos crueles y sanguinarios vampiros”.
Su estreno nacional tuvo lugar en la ciudad de Vitoria.
Paula Pattier, que fue portada de Interviú en varias ocasiones, era la novia del director.
miércoles, 19 de enero de 2011
La dinamita está servida (Fernando Merino, 1968)

Con Tony Leblanc, Alfredo Landa, Manolo Gómez Bur, Laura Valenzuela, Rafael Alonso, María Silva, Francisco Piquer, Charles Stalnaker, Tomás Blanco, Cris Huerta, Fernando Sánchez Polack, Julia María Tiedra, Juan Antonio Arévalo, Guillermo Lanaro, Antonio Martín, Noel Clarasó y Eric Chapman.
El rey del imaginario país de Chaila viaja a la Costa Brava con todos sus criados y su harén de diecinueve mujeres. En el hotel en el que se hospedan también se encuentra un asesino al que ha contratado la oposición de su país con el encargo de asesinarlo. Por otra parte, también se encuentra un enviado de Estados Unidos encargado de evitar cualquier atentado. Por si eso fuera poco, Mike y Dory, una pareja de bribones de poca monta, obsesionados con Bonny & Clyde, pretenden hacerse con las joyas del rey. Y en medio de todos ellos, una pareja de recién casados.
Laura Valenzuela
Producida por José Luis Dibildos, que participó también en el guión, poniendo los diálogos a una historia ideada por el polifacético Noel Clarasó, autor de guiones como los de “El diablo toca la flauta” (1954), “Ana dice sí” (1958) o “Julia y el celacanto” (1961) y que en esta aparece brevemente.
Laura Valenzuela y Alfredo Landa
Fue una de las tres películas que Dibildos firmó con Tony Leblanc. Las anteriores fueron “Los subdesarrollados” y “Los que tocan el piano”. Junto a él, Dibildos pone a su prometida, Laura Valenzuela, con la que se casaría tres años más tarde. Como hemos dicho antes, ambos forman una pareja que se ve reflejada en la formada por Bonnie Parker y Clyde Barrow, no en vano la famosa cinta de Arthur Penn que retrataba sus fechorías se había estrenado solamente dos meses antes. Sus poses y vestuario son similares, pero hay que ver qué bien le sienta la gorra a Laura Valenzuela.
Manolo Gómez Bur y María Silva
Así pues, podemos decir que estamos ante una comedia de carácter claramente paródico y que poco a poco va adquiriendo tintes cada vez más absurdos, que remiten tanto al cartoon como al cine cómico mudo, con sus persecuciones alocadas y constantes equívocos. La parte final de la película es un festival de carreras, peleas y explosiones ejecutadas con un ritmo frenético en la que apenas hay un momento de respiro para el espectador.
Tomás Blanco, Rafael Alonso y Francisco Piquer
No es una comedia despreciable, en absoluto. Es disparatada y bastante divertida. Hay varios diálogos muy ocurrentes, como el de Tony Leblanc vociferando a Alfredo Landa mientras le ofrece droga: “¡Vas a entrar en el mundo de la psicodelia!”.
Laura Valenzuela y Tony Leblanc
Además de los mencionados Leblanc y Valenzuela, encontramos a un reparto muy nutrido de excelentes profesionales, con Alfredo Landa y sus viajes psicotrópicos. También hay que recalcar el trabajo de Manolo Gómez Bur, siempre tan divertido, así como el de un irreconocible Rafael Alonso como el mujeriego rey. Precisamente, María Silva se convierte en uno de sus objetivos . Un reparto, en general, muy apreciable y similar al de “Los subdesarrollados”.
Tony Leblanc, Manolo Gómez Bur y María Silva
La dirección recayó en Fernando Merino, un hombre de la factoría Dibildos, que siguió una carrera bastante oscura, habitualmente dirigiendo comedias de poco fuste. Con esta película consiguió su mayor éxito de público.
María Silva, Alfredo Landa y Manolo Gómez Bur
Fue rodada en el hotel Cap Sa Sal de la localidad gerundense de Begur, un impresionante hotel con extraordinarias vistas que, curiosamente, no permaneció abierto muchos años.
Destaquemos, por último, la banda sonora de Antón García Abril, muy dixieland.
Francisco Piquer, Rafael Alonso y Cris Huerta
¿Sabías que…?
Fue durante la promoción de esta película cuando Laura Valenzuela anunció su futura boda con el productor.
Título de rodaje: “La dinamita está a punto”.
martes, 11 de enero de 2011
Los extraños efectos de los cócteles de Gracita Morales
En Saza.
En Antonio Ozores.
martes, 28 de diciembre de 2010
Bang Bang Kid (Luciano Lelli, 1967)

Con Guy Madison, Tom Bosley, José María Caffarel, Riccardo Garrone, Dyanik Zurakowska, Giustino Durano, Eugenio Galadini, Pino Ferrara, Ennio Antonelli, Luciano Bonanni, Mimo Poli, Mario Dani, Janine Nardelli, Sandra Milo, Renato Chiantoni (n.a.), Nazzareno Natale (n.a.), Ben Tatar (n.a.), Federico Boido (n.a.) y Umberto Raho (n.a.).
Un insignificante inventor llega un buen día a un pueblo dispuesto a derrotar al cacique local. Para ello contará con la inestimable ayuda de uno de sus artefactos: un robot teledirigido hecho a imagen y semejanza suya.
¿Eugenio Galadini?, Pino Ferrara y Giustino Durano
Es cierto que comedias del oeste se han hecho muchas, y que en Europa, antes del boom Trinidad ya existían un buen número, como “Dos vivales en Fuerte Álamo” (Giorgio Simonelli, 1965) o “Los héroes del Oeste” (Steno, 1965). Incluso antes de que Sergio Leone popularizara el western teníamos películas como “Torrejón City” (León Klimovsky, 1962), por lo que no debe extrañarnos la existencia de un euro-western manifiestamente cómico. Lo que sí que hace de esta “Bang bang kid” algo insólito es la absurda trama que antes hemos resumido.
Sandra Milo y Tom Bosley
No solo la presencia de un estúpido robot es la nota discordante. Además, el despótico personaje que gobierna a las gentes del pueblo vive en un castillo europeo (el madrileño castillo nuevo de Manzanares El Real), sino que en muchas ocasiones se le ve, tanto a él como a otros personajes, disfrazados con ropas medievales.
WTF?
Toda una rareza, como vemos, pero desgraciadamente su calidad es ínfima. La comicidad brilla solo a ratos y se basa más en el aspecto visual que en los diálogos, bastante pobres.
Tom Bosley y su criatura
Hay un baile de nombres en torno a la persona que dirigió esta película. En los títulos de crédito aparece únicamente el tal Luciano Lelli, que sabemos que dirigió otra película al año siguiente, el western “Ragan”. Pero de este Lelli poco o nada sabemos. No consta dato alguno de él en los diccionarios especializados e incluso hay quien apunta que se trata de un seudónimo del oscuro realizador televisivo Stanley Prager. Para acabar de complicar las cosas, tanto en IMDB como en otras fuentes aparece como codirector Giorgio Gentili, habitual ayudante de dirección. Todo un misterio, pues, encierra la autoría del filme.
Riccardo Garrone, Sandra Milo y Guy Madison
El papel principal está interpretado por el cómico norteamericano Tom Bosley, recientemente fallecido, a quien recordarán como Amos, el inseparable compañero de la Srta. Fletcher en la serie “Se ha escrito un crimen”. Su carrera, principalmente televisiva, comprendía títulos como “Happy days” o “Los misterios del padre Dowling”.
Umberto Raho
Su némesis está interpretado por el también estadounidense Guy Madison, actor en horas bajas que se vino a Europa a ver si lograba que su carrera despegase de una vez por todas. Sandra Milo, que un par de años antes había trabajado para Fellini y Dino Risi, interpreta el principal papel femenino con mucho desparpajo. Es de lo más destacable del conjunto. Entre el resto del reparto, destacan el cómico papel de Riccardo Garrone, muy cartoon (a mí me recuerda al inolvidable Coyote de Chuck Jones); y la presencia de nuestra adorada Dyanik Zurakowska, con un papel bastante secundario pero que finalmente cobra importancia y hasta logra casarse con el protagonista.
Sandra Milo, espectacular
Es una de las muchas producciones que Sidney Pink rodó en Europa, y la banda sonora es de Nico Fidenco.
Guy Madison y Sandra Milo
En resumen, una coproducción solo apta para los muy curiosos o los completistas, pues al amante del western no creo que satisfaga en absoluto.
Tom Bosley y Dyanik Zurakowska
¿Sabías que…?
Fue distribuída en DVD nada menos que por la Troma. Ya se pueden imaginar.


















