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miércoles, 14 de septiembre de 2011

I due crociati (Giuseppe Orlandini, 1968)


Con Franco Franchi, Ciccio Ingrassia, Janet Agren, Fiorenzo Fiorentini, Umberto D'Orsi, Ignazio Leone, Marco Tulli, Nino Fuscagni, Gastone Pescucci, Enzo Andronico, Fabio Testi, Antonietta Fiorito, Pietro Ceccarelli, Furio Meniconi, Loris Gizzi, Franco Borelli, Veriano Ginesi (n.a.) y Alba Maiolini (n.a.).



Estamos en tiempos de cruzadas. A la muerte del Vizconde de Braghelunge, su hijo contrata a un militar para que le ayude con su ejército a recolectar los impuestos a sus súbditos. La cosa no puede ir peor, ya que el ejército del militar (un cabo) se compone de una persona, el pueblo se constituye en república y expulsa al vizconde. Este y su reducido séquito acaban luchando en las cruzadas contra el temible Saladino, habiendo pasado antes mil penalidades, entre las que destaca ser vendidos como esclavos.


Franco Franchi y Furio Meniconi


Una de las muchas películas que se produjeron en los años sesenta a mayor gloria de la pretendida comicidad de la pareja formada por los actores Franco Franchi y Ciccio Ingrassia, y no de las más notables.


Janet Agren


El humor está basado más en los diálogos que en el aspecto visual. De hecho, cuando se hace incapié en este último matiz, es cuando más flojea la cinta. Así pues, su columna vertebral se fundamenta en las absurdas conversaciones que platican los personajes. Contamos con un elevado número de juegos de palabras, algunos bastante facilones (hay un personaje tartamudo que provoca muchos equívocos) y otros más resultones. Especialmente guasona es la escena en la que nuestros protagonistas le sueltan un mensaje en clave a la persona a la que no debían (“Omunculo, animale, stupido, idiota”) y cómo intentan arreglarlo cuando han de decirlo ante el sujeto indicado.


Ciccio Ingrassia y Franco Franchi


También se juega la baza del anacronismo. Entre las descabelladas escenas, cabe mencionar aquella en la que los cruzados utilizan cerdos metálicos flotantes (?) o la desatinada batalla final entre el ejército cristiano y el de Saladino, que se salda con la victoria del primero a golpes de salami y demás chacinería.


Marco Tulli, Franco Franchi y Ciccio Ingrassia


Es evidente que si no se comulga con ese particular humor gesticulante de Franchi e Ingrassia, que suele resultar indigesto a mucha gente, la película no tiene el mayor interés, pero tiene ciertos momentos graciosos que la salvan del olvido.


Umberto D'Orsi, Janet Agren y Marco Tulli


Umberto D’Orsi está fantástico en su papel de generalísimo cristiano. Su valerosa hija, cuyos planes para derrotar a Saladino casi se van al traste por culpa de los dos patanes, está interpretada por la deliciosa Janet Agren (aquí acreditada como Janet Ahgren), en su primera aventura cinematográfica. También podemos ver a un jovencísimo Fabio Testi.


Janet Agren y Nino Fuscagni


La realización del anodino Orlandini es bastante tosca y durante gran parte del metraje tienes la sensación de que la cámara no está donde debería estar.


¿Sabías que…?


La escena final es una parodia de la ya involuntariamente paródica “El valle de las espadas” (Javier Setó, 1963).


En el guión participó Lucio Fulci.

viernes, 28 de enero de 2011

Les demoniaques (Jean Rollin, 1973)


Con Joëlle Coeur, Lieva Lone, Patricia Hermenier, John Rico, Willy Braque, Paul Bisciglia, Louise Dhour, Ben Zimet, Mireille Dargent, Miletic Zivomir, Isabelle Copejans, Yves Colignon, Veronique Fanis, Monika [Monica Swinn], Jacqueline Priest, Anne Watticant, Jean-Pierre Bouyxou, Raphael G. Marongiu, Sylvio Dieu, Gilbert Schnarbach y Yann.



Una banda de piratas a los que se nos presenta al principio de la película como extremadamente malvados, vejan a dos jóvenes náufragas que encuentran en la playa. Las dan por muertas, pero han sobrevivido y se han refugiado en unas ruinas sobre las que pesa una maldición. Allí liberan a un extraño personaje que se encontraba encerrado y que les promete la venganza que ellas desean.

Joëlle Coeur

Contemplar un filme de Jean Rollin siempre es una experiencia. Placentera para unos, irritante para los más, pero que a nadie deja indiferente. Rollin era un autor, mal que pese a muchos, con un universo propio y una sensibilidad estética muy acentuada.

Lieva Lone y Patricia Hermenier

Él mismo presenta esta película bajo el epígrafe de un filme expresionista, aunque yo siempre he considerado al realizador un simbolista, tanto en el aspecto temático como en el visual. Utiliza su visión de lo irracional como traslación de diferentes estados de ánimo. Y lo hace con una imaginería en la que la religión cristiana adquiere una significación habitualmente antagónica a sus dogmas. Lo sagrado se muestra en el cine de Rollin como sacrílego. Esto ocurre en la escena en la que una imagen de Cristo de tamaño natural cae sobre el cuerpo de Joëlle Coeur. Ella intenta liberarse del peso de la estatua en una coreografía que bien podría asemejarse a dos cuerpos manteniendo relaciones sexuales.

Lieva Lone y Patricia Hermenier

Realizada después de “La rose de fer”, que fue todo un fracaso en taquilla, Rollin se la vuelve a jugar, esta vez con una película de piratas, en la que homenajea al cine de aventuras, del que fue un ávido espectador. Pero lo hace, claro, desde su prisma, pues entre sus propósitos entra también la intención de homenajear al cine alemán anterior a 1933.

Mireille Dargent

Así, entre los extraños personajes que pueblan el metraje encontramos a una mujer disfrazada de payasa que adentra a las jóvenes en la isla, y les presenta a una especie de eremita barbudo y a un individuo que, en teoría, representa al diablo en persona y que solo puede ser liberado por ellas. También hay una mujer que se comunica con los muertos. Seres demoníacos contra seres demoníacos se dan cita aquí.

Louise Dhour y Monica Swinn

Les demoniaques” es un largometraje completamente diferente al resto de la filmografía de Rollin, pero que, no obstante, cuenta con el sello típico de su realizador. Desde los aspectos visuales, con unos bellísimos nocturnos iluminados de manera inusual y la habitual querencia de Rollin por las ruínas y el terror gótico. Pero también sus personajes, como en tantas ocasiones, se ven arrastrados al drama. Y lo hacen de una manera incluso más trágica que en otros de sus largometrajes.

Lone y Hermenier

Mientras estaba viendo la película pensaba cuánto me hubiera gustado que las náufragas fuesen interpretadas por las gemelas Marie-Pierre y Catherine Castel, habituales en el cine de Rollin. Con posterioridad he leído que Rollin sí que pensó en las hermanas para estos papeles, pero que no pudieron participar por problemas de calendario. En su lugar figuran un par de modelos tan guapas y esbeltas como inexpresivas.

Ben Zimet, Mireille Dargent y Miletic Zivomir

Frente la poca soltura que muestran ellas ante la cámara nos encontramos la gesticulación exagerada del resto del reparto, buscada por el realizador. John Rico y Willy Braque se muestran sobreactuados en todo momento: sus cuerpos se contorsionan de manera poco natural, pero todo ello forma parte de ese expresionismo que busca Rollin en sus personajes.

Joëlle Coeur y John Rico

Mención especial merece la actriz Joëlle Coeur, fascinante en su papel de pérfida pirata que se excita observando como sus compañeros violentan a las jóvenes. Uno de los mejores papeles de esta bella actriz, tan misteriosa que apenas se sabe nada de su vida privada.


En resumen, estamos ante una película difícil de contemplar (aunque no tanto como otras del director). Pero es que en materia cinematográfica somos mucho más conservadores que en otras artes. Las vanguardias todavía sobreviven (en demasiadas ocasiones bastardeadas) en las artes pictóricas, pero ante una pantalla de cine, el espectador medio va siempre hacia lo fácil.

Lieva Lone

Mucha gente mete en el mismo saco a Rollin y a Jesús Franco, y siempre de forma despectiva. Lo bien cierto es que sí que tienen puntos en común estos realizadores, pero no su cine. Ambos son (en el caso de Rollin, fue) unos grandes cinéfilos. Su cultura fílmica es vastísima y les ha servido para poder hacer finalmente lo que les ha dado la gana. Volviendo al ejemplo de la pintura, Tàpies tiene un dominio perfecto del dibujo, a pesar de que su obra es pura abstracción. Pero se han de conocer perfectamente los resortes de un arte para jugar con ellos como te plazca.

Patricia Hermenier

No se la pierdan y opinen qué les ha parecido.



¿Sabías que…?

Entre los diversos títulos de rodaje estuvieron “Deux vierges pour Satan”, “Les Diablesses” y “Tina, la naufrageuse perverse”.

Rollin fue hospitalizado una vez finalizado el rodaje, pues se encontraba totalmente exánime.

Mireille Dargent también fue una payasa en “La rose de fer”.

Ben Zimet es más conocido por su carrera como cantante de música típicamente yiddish. Aquí, un ejemplo:

miércoles, 19 de enero de 2011

La dinamita está servida (Fernando Merino, 1968)


Con Tony Leblanc, Alfredo Landa, Manolo Gómez Bur, Laura Valenzuela, Rafael Alonso, María Silva, Francisco Piquer, Charles Stalnaker, Tomás Blanco, Cris Huerta, Fernando Sánchez Polack, Julia María Tiedra, Juan Antonio Arévalo, Guillermo Lanaro, Antonio Martín, Noel Clarasó y Eric Chapman.

El rey del imaginario país de Chaila viaja a la Costa Brava con todos sus criados y su harén de diecinueve mujeres. En el hotel en el que se hospedan también se encuentra un asesino al que ha contratado la oposición de su país con el encargo de asesinarlo. Por otra parte, también se encuentra un enviado de Estados Unidos encargado de evitar cualquier atentado. Por si eso fuera poco, Mike y Dory, una pareja de bribones de poca monta, obsesionados con Bonny & Clyde, pretenden hacerse con las joyas del rey. Y en medio de todos ellos, una pareja de recién casados.

Laura Valenzuela

Producida por José Luis Dibildos, que participó también en el guión, poniendo los diálogos a una historia ideada por el polifacético Noel Clarasó, autor de guiones como los de “El diablo toca la flauta” (1954), “Ana dice sí” (1958) o “Julia y el celacanto” (1961) y que en esta aparece brevemente.

Laura Valenzuela y Alfredo Landa

Fue una de las tres películas que Dibildos firmó con Tony Leblanc. Las anteriores fueron “Los subdesarrollados” y “Los que tocan el piano”. Junto a él, Dibildos pone a su prometida, Laura Valenzuela, con la que se casaría tres años más tarde. Como hemos dicho antes, ambos forman una pareja que se ve reflejada en la formada por Bonnie Parker y Clyde Barrow, no en vano la famosa cinta de Arthur Penn que retrataba sus fechorías se había estrenado solamente dos meses antes. Sus poses y vestuario son similares, pero hay que ver qué bien le sienta la gorra a Laura Valenzuela.

Manolo Gómez Bur y María Silva

Así pues, podemos decir que estamos ante una comedia de carácter claramente paródico y que poco a poco va adquiriendo tintes cada vez más absurdos, que remiten tanto al cartoon como al cine cómico mudo, con sus persecuciones alocadas y constantes equívocos. La parte final de la película es un festival de carreras, peleas y explosiones ejecutadas con un ritmo frenético en la que apenas hay un momento de respiro para el espectador.

Tomás Blanco, Rafael Alonso y Francisco Piquer

No es una comedia despreciable, en absoluto. Es disparatada y bastante divertida. Hay varios diálogos muy ocurrentes, como el de Tony Leblanc vociferando a Alfredo Landa mientras le ofrece droga: “¡Vas a entrar en el mundo de la psicodelia!”.

Laura Valenzuela y Tony Leblanc

Además de los mencionados Leblanc y Valenzuela, encontramos a un reparto muy nutrido de excelentes profesionales, con Alfredo Landa y sus viajes psicotrópicos. También hay que recalcar el trabajo de Manolo Gómez Bur, siempre tan divertido, así como el de un irreconocible Rafael Alonso como el mujeriego rey. Precisamente, María Silva se convierte en uno de sus objetivos . Un reparto, en general, muy apreciable y similar al de “Los subdesarrollados”.

Tony Leblanc, Manolo Gómez Bur y María Silva

La dirección recayó en Fernando Merino, un hombre de la factoría Dibildos, que siguió una carrera bastante oscura, habitualmente dirigiendo comedias de poco fuste. Con esta película consiguió su mayor éxito de público.

María Silva, Alfredo Landa y Manolo Gómez Bur

Fue rodada en el hotel Cap Sa Sal de la localidad gerundense de Begur, un impresionante hotel con extraordinarias vistas que, curiosamente, no permaneció abierto muchos años.

Destaquemos, por último, la banda sonora de Antón García Abril, muy dixieland.

Francisco Piquer, Rafael Alonso y Cris Huerta

¿Sabías que…?

Fue durante la promoción de esta película cuando Laura Valenzuela anunció su futura boda con el productor.

Título de rodaje: “La dinamita está a punto”.

martes, 4 de enero de 2011

Proyecto Lucio Fulci (II): I ragazzi del juke-box (1959)


Con Tony Dallara, Elke Sommer, Betty Curtis, Antonio de Teffè, Fred Buscaglione e i suoi Asternovas, Adriano Celentano e la Modern Jazz Gang, I Campioni, Gianni Meccia, Giacomo Furia, Benny [Benedetta] Rutili, Ivette Masson, Giuliano Mancini, Mario Carotenuto, Mario Ambrosino (n.a.), Mara Fiè (n.a.), Karin Well [Wilma Truccolo] (n.a.), Rossella D’Aquino (n.a.), Loretta Capitoli (n.a.), Gianni Riomi (n.a.), Andrea Scotti (n.a.), Renato Mambor (n.a.), Gianni Loti (n.a.), Paola Patrizi (n.a.), Nino Musco (n.a.), Paolo Fiorino (n.a.) y Lucio Fulci (n.a.).

Contrabando en Nápoles” tuvo una distribución muy reducida en Italia pero hizo que el nombre de Fulci comenzara a ponerse en boca de diferentes productores. Uno de ellos, Giovanni Adessi, lo contrata para dirigir la que será su segunda película como realizador.

La Fogna

Un largometraje históricamente importante, pues inaugura un subgénero que se pondría de moda durante unos pocos años: la comedia musical juvenil, con ritmos más modernos, como el rock’n’roll, que van escalando posiciones entre los gustos de los más jóvenes. Sus representantes son los llamados “urlatori” (chillones).

Tony Dallara entre una actriz no reconocida, Karin Well y Mara Fiè

En el guión, Fulci cuenta con la inestimable ayuda de Piero Vivarelli, todo un experto musical. Incluso alguna de las canciones que Celentano canta son obra suya.

Antonio de Teffè y Elke Sommer

La protagonista principal es la juke-box, o gramola, popularizada en Italia a partir de 1955. Ella es la narradora de la historia y la que nos presenta a los diferentes personajes. Como anécdota, ese mismo año se estrenó también “Juke box urli d’amore”, de Mauro Morassi, que ahondaba sobre el tema.

Antonio de Teffè entre Elke Sommer e Ivette Masson

La historia es bien sencilla: jóvenes, música y conflictos generacionales. Ocurre en el imaginario país de Festivalia, cuyo mapa coincide curiosamente con el de Italia. En el club “La Fogna” se reúnen los amigos para hacer aquello que más les gusta, cantar y tocar piezas modernas. Giulia es una de las chicas habituales del club. Es la hija del dueño de la discográfica IDC, dedicada a popularizar la tradicional canción italiana. De hecho, el lema de la casa es “Una madre para cada uno y una canción para cada madre”. Y a propósito de la música que produce y sus habituales temas melancólicos exclama: “¡quiero un mar de lágrimas!”.

Un jovencísimo Adriano Celentano

Mientras en La Fogna celebran festivales de música sussultata, el dueño de la discográfica planea la coronación de Claudio Appio como rey de la canción italiana. Algo a lo que Giulia y sus amigos no están dispuestos, por lo que deciden arruinar el acto televisado con canciones rock y un conato de striptease, que provoca que las autoridades pongan el grito en el cielo. El padre de Giulia pasa un día en la cárcel y enferma, por lo que es la misma Giulia la que se pone al mando de la discográfica y da una oportunidad a todos sus amigos.

Giacomo Furia y Mario Carotenuto

Cuando su padre se recupera y ve lo que ha hecho su hija, su enfado es mayúsculo pero finalmente ha de darle la razón, pues los resultados económicos de su aventura musical han sido mayúsculos.

Mario Carotenuto y Benny Rutili

Muchos números musicales se intercalan en la escasa trama. Hay un momento en que se enlazan las actuaciones de Betty Curtis, Gianni Meccia (genial su "Odio tutte le vecchie signore"), Tony Dallara e I Campioni. Además también podemos escuchar canciones de un joven Adriano Celentano (su primera película) y del singular Fred Buscaglione, que ya había participado en la anterior cinta de Fulci.

Antonio de Teffè, Rossella D'Aquino y Tony Dallara

La inevitable historia de amor está protagonizada por la alemana Elke Sommer y el romano Antonio de Teffè, que unos años más tarde adquiriría notoriedad con el seudónimo de Anthony Steffen en numerosos westerns. La guapa actriz, pese a que acababa de instalarse en Italia, se atrevió a recitar en italiano, aunque luego fuese comprensiblemente doblada.

Lucio Fulci y Fred Buscaglione

Hay que destacar la soberbia actuación cómica de Mario Carotenuto como el padre de Elke Sommer, así como la de Giacomo Furia, ya visto en “I ladri”. También podemos observar a unas jovencísimas Karin Well y Mara Fiè, guapísima actriz que con los años cambiaría su nombre por el de Gloria Milland.

Betty Curtis, Tony Dallara y Adriano Celentano

Una película muy simpática, rodada con buen ritmo por Lucio Fulci, teniendo en cuenta que los escenarios se reducen prácticamente a dos: el club y la discográfica. Por primera vez en su carrera se guarda un papelito a su medida. Es el único rasgo distintivo que reconocemos del todavía principiante realizador.

Benny Rutili, Elke Sommer, Giacomo Furia y Mario Carotenuto

Su siguiente largometraje, también producido por Addessi, reincidirá sobre el tema. Ya hablaremos de él.

¿Sabías que…?

Se estrenó un mes y medio más tarde que “Contrabando en Nápoles”, en plena canícula. Pese a ello, tuvo un notable éxito de público.

El título de rodaje fue “Ti dirò… che tu mi piaci”.